Listas

viernes, 26 de julio de 2019

El mundo pequeñito



Cuando veo que se intenta ofender a alguien recriminándole su estatura (como si esa persona la hubiera elegido) al agredido siempre le comento que "los perfumes se guardan en frascos pequeños... y los venenos también".

Este agravio me llevó a pensar en los entrañables momentos que nos han hecho pasar personajes de pequeño tamaño y quiero rendirles un sentido homenaje. Si hago un ejercicio de memoria, los primeros chiquitos que se ganaron mi corazón fueron los entrañables Nabuconodosorcitos, familia que vivía en una maceta del genial Epi:


Papá Thomas, Tina, Timmy y Mamá Tessie

Entre todos no juntaban un cerebro entero, qué lástima. Cualquier tarea que tuvieran que afrontar les resultaba un reto insuperable hasta que se daban cuenta que colaborando podían superarlo. Esto no implicaba que la solución que encontraban fuera la más lógica o sencilla. 

Adorables, estos entrañables personajes fueron creados para Barrio Sésamo por el genio Jim Henson.


Los Pitufos

Sí, todos nos hemos planteado que era
mucho pitufo para una sola pitufina

Nacidos en 1958 del lápiz del dibujante belga Peyo como personajes secundarios de los cómics "Johan y Pirlouit", al año siguiente de aparecer en escena se habían hecho tan populares que tuvieron sus propias historias. Después los tebeos dieron paso a las películas y la serie de dibujos animados que todos conocemos.

Qué majos eran esos clones con diferentes personalidades que nos cautivaron: el cocinero, el presumido, fortachón, goloso, el mala leche... Así los conocíamos dado que no tenían nombres propios. Sólo se diferenciaban Papa Pitufo y Pitufina. Entonces no se atendía a aquello de las cuotas... jejeje. Nunca entendí el afán de Gargamel (el malo) por atraparlos dado que fracasaba una y otra vez. En ese sentido me recuerda al coyote del Correcaminos, al gato Silvestre de Piolín, el Pierre Nodoyuna de los Autolocos o a un malo más reciente, el Lepidóptero de Las Aventuras de Ladybug. Tan contumaces como patéticos fracasados.


Los Diminutos 

The Littles: se podían haber quedado
en las paredes calladitos

Rezaba la canción de entrada de estos personajillos: "Los Diminutoooosss... Nadie sabe donde estáááááánnn...". La verdad es que ni falta que hacía. Los caracteres de esta serie estaban basados en las novelas del estadounidense John Peterson. Fueron creados en 1967 pero los sufrimos como serie de dibujos animados en 1984. 

La cosa iba de que un chaval descubría en la casa donde se había mudado con sus padres que había una comunidad de mini seres que vivían en las paredes de su casa. Ni que decir tiene que el humano se hace amigo de los diminutos y juntos viven muchas aventuras. El malo de turno era el que aquí llamaron "el malvado profesor Cepo", otro al que podríamos añadir a la lista anterior de perversos losers. 

He empezado alabando a los seres de pequeño tamaño pero reconozco que los Diminutos no eran santos de mi devoción. Quizá debería darles otra oportunidad porque en cada capítulo te enseñaban a hacer una manualidad, cosa muy a tener en cuenta hoy en día. 


Curris

Quiero un curri en mi vida

Estos sí que me robaron el corazón desde el minuto uno. Los incansables trabajadores que vivían dentro de Fragel Rock tenían como único sentido de su vida el construir unas estructuras que no servían para nada y que además eran destruidas una y otra vez por los golosos fraguels al estar realizadas con una especie de caramelo que era su comida favorita. Inasequibles al desaliento, los curris, lejos de quejarse, se ponían manos a la obra para volver a crear sus dulces andamios. 

¿Simbiosis? ¿Parasitismo? No sé qué definiría correctamente la relación entre las dos tribus pero me quedo sin dudarlo con los pequeños seres verdes con sus casquitos, sus botitas y sus mini herramientas. ¡Qué cuquis por dios!


Oompa Loompa


Mejores los de la primera versión de Willy Wonka

Con menos glamour que los anteriores, pasados por
ordenador, pero igual de explotados

Ejemplos claros de la explotación a los enanos, no hay más que ver que los oompa loompa eran los felices habitantes de Loompalandia hasta que el capitalista Willy Wonka los encontró y los esclavizó a cambio de cacao.

La verdad es que la imagen de estos personajes del libro "Charlie y la fábrica de chocolate", obra escrita por el extraordinario autor británico Roald Dahl en 1964 me gustó más en la película de Gene Wilder que en la de Tim Burton. Los primeros eran enanos de verdad, cada uno distinto aunque estuvieran uniformados. En la película más moderna, del 2005, era una imagen repetida del actor Deep Roy la que nos creaba la ilusión de estar viendo a numerosos oompa loopas.


Minions


Minions para todos

Los pequeños y amarillos ayudantes del presuntamente villano Gru se hicieron conocidos a raíz de la película "Gru, mi villano favorito" (2010) conquistándonos a todos.

Estos "semiclones" con aspecto de supositorio son prácticamente iguales, diferenciándose por rasgos como tener uno o dos ojos, lucir cuatro pelos en la cabeza o ser calvos, o lucir algún traje como por ejemplo de hawaiano o de criada:





Caóticos, guasones... pero siempre fieles a su jefe Gru, no dudarán en arriesgar hasta sus vidas para protegerlo a él y a sus adorables niñas. Si quieres ganarte su amor y confianza, regálales una banana. Es su fruta favorita.


Trolls (No pierdas el ritmo)



No te puedes quedar con los pies quietos cuando
los trolls se ponen a cantar

Estos cantarines personajes llegaron en forma de película en 2016, aunque están basados en un personaje creado por el danés Thomas Dam en 1959. Ya solo el comienzo de la peli me conquistó al ponernos al corriente de la historia de los Trolls a través de un scrapbook.

¡Qué arte y vitalidad derrochan los súbditos de la Princesa Poppy con todos los personajillos agregados! Es imposible quedarse impasible ante el ritmo que nos marcan con sus canciones bailongas. Hasta el troll "gris", aguafiestas y amargado, acaba cayendo rendido ante los encantos de las alegres tonadas de la Princesa.

Petisos Carambanales

Ni el idioma élfico ni el de los Klingon, me
quedo con el alfabeto de los Petisos

¿Y si estos fueran los precursores de los Minions? Los Petisos son unos personajillos amarillos idénticos que aparecían en varios de las mejores cómics de Súper López. Según Jan, el creador de Súper López, los Petisos son un "producto ectoplásmico originado por la energía supermediúmnica de Superlópez".

Me encantan los Petisos pero no puedo dejar de sentir cierto agobio ante su presencia porque siempre aparecen en ordas caóticas. Al fin y al cabo, su origen y finalidad era expulsar a los habitantes de cierta ciudad para que el malvado Escariano Avieso pudiera robar a gusto.


Anda que no me dejo pequeñitos por el camino. No quiero olvidarme de otros personajes diminutos que pueblan excelentes páginas de la literatura y el cine. Desde los liliputienses de "Los viajes de Gulliver" (que arrestaron injustamente a Gulliver por orinar en la vía pública cuando en realidad trataba de apagar un incendio), a los chinos diminutos pero tecnológicamente súper desarollados de la novela "Payasadas" de Vonnegut, pasando por los humanos miniaturizados de la película "Una vida a lo grande", hasta las parejas disfuncionales de diez centímetros de "No hay camino al paraíso", el cuento de  Charles Bukowski. Habrá que dedicarles un capítulo aparte.










viernes, 19 de julio de 2019

Ahora lo entiendo todo: la literatura victoriana



"A veces los lectores viven en un mundo paralelo y a veces imaginan que ese mundo entra en la realidad"
("El último lector" Ricardo Piglia)

Este es mi caso.

Mi mejor amiga vive en la Pérfida Albión y una discusión constante con ella es la visión tan distinta que tenemos ambas de los orihundos de la isla. Para mí Inglaterra es la tierra de la educación, los modales exquisitos, el té de las cinco, la caballerosidad, la familia real, un Regreso a Howards End, un Kenneth Branagh... Y su visión es la de This is England, Ken Loach... ni de lejos tan idílica como la mía. Hasta se emperra en contradecirme con lo del té de las cinco: me destroza el mito indicando que los ingleses lo beben a cualquier hora...

Total, que tras años de confrontación y ante estas convicciones radicalmente opuestas con respecto al mismo país me preguntaba qué me había llevado a hacerme semejante opinión idealista sobre los ingleses. Y este año, para gran alegría y descanso mental personal, lo he descubierto: la literatura victoriana. Tras revisar una lista que encontré accidentalmente de los mejores libros de la época en cuestión, me di cuenta que la mayoría de esos clásicos los había leído en mi adolescencia por lo que me había forjado un criterio absolutamente influido por las hermanas Brontë, Bram Stoker, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Robert Louis Stevenson o Arthur Conan Doyle. Y aún me pregunto el motivo por el que no dediqué mi tiempo a entregarme en cuerpo y alma a Dickens, Wilkie Collins o Anthony Trollope. Estoy tranquila. Lo estoy remediando.


Cómo posaba Wilde

Descubrir lo que realmente era Cumbres Borrascosas, La importancia de llamarse Ernesto o lo que habitaba en el País de las Maravillas me forjó una imagen distorsionada de una nación entera. ¿Y qué más da? Al fin y al cabo era una idea positiva, dentro de la encorsetada moralidad de la época victoriana capitaneada por su reina y los mil defectos del sistema de entonces.

Además de la intrínseca calidad de los textos de esos autores, se les debe una serie de hallazgos no leídos antes de esa época (segunda mitad del siglo XIX). Esto es porque las circunstancias de aquel entonces no se habían producido antes en la historia: la Revolución Industrial, los descubrimientos y teorías científicas que empezaban a crear un clima de escepticismo religioso (aquí entra en escena el amigo Darwin), el ascenso de la clase media y, sobre todo, del empresario-industrial todopoderoso, que dieron pie a una serie de tramas y géneros que antes no se hubieran podido plantear. 


Emily: una de las talentosas hermanas Brontë

Aunque la literatura victoriana abarca poesía, novela y teatro, en estos párrafos me voy a centrar en las novelas, por ser lo que más he leído. Algo que suelen tener en común todas ellas es que se publicaron por entregas, lo cual se nota en la forma de finalizar cada capítulo, son como inconclusos, te dejan con "ganas de más", ansioso por saber cómo sigue la trama. Con respecto a las aportaciones a la historia de la literatura que hicieron algunos de los más prestigiosos representantes del movimiento podemos destacar las siguientes:


Collins: no había misterio que se le
resistiese

Wilkie Collins: a él le tenemos que agradecer la creación oficial de la novela policíaca. Para resolver tramas que en un principio son misteriosas y sobrenaturales, Collins se las apañaba para dar una resolución empírica que te deja aún más sorprendido cuando encajas todas las piezas. Amigo íntimo de Dickens, y consumidor voraz de opio debido a los dolores que le provocaba la gota, a él le debemos títulos como "La dama de blanco", "El hotel encantado" o "La piedra lunar".


Como se puede ver una vez más lo
de los hipsters no es nada nuevo. Por
cierto, es Trollope

Anthony Trollope: En su época lo petó y no entiendo el motivo por el que este genio cayó en el olvido. Menos mal que lo han vuelto a recuperar porque su obra lo merece. Su historia me gusta especialmente porque el amigo Trollope realmente era un funcionario de correos que acabó teniendo un buen carguito y en sus ratos libres creaba unas novelas extraordinarias de temática realista, otras más románticas y alguna de viajes. ¿Su motivación para escribir? Ganar dinerito, cosa que cuando la confesó no gustó a sus seguidores. No lo entiendo. ¿Qué tenía de malo? Lo que me parece genial es que tanto talento se viera recompensado con algo más que el sueldo de funcionario. Pues bien por él. Hagan oídos sordos a la opinión del vulgo y disfruten de "El mundo en que vivimos", "El amor de un hombre de 50 años" o "Las Indias Occidentales y las posesiones continentales españolas". 


Le Fanu: contigo empezó todo

Sheridan Le Fanu: cómo no iba a nombrarle. Este irlandés, al contrario que el "empírico" Collins, fue el pionero del género de terror tal y como lo conocemos ahora. El papá de los cuentos de fantasmas, vaya. Este no le daba ninguna explicación lógica a nada. Muy al contrario, lo suyo era crear atmósferas inquietantes y a veces, hasta ganaba "el malo". Ejemplo de su buen hacer es el clásico entre los clásicos "Carmilla", esa mujer Vampiro que aún me causa zozobra cada vez que acuerdo de ella. (Lo de zozobra es la forma fina de decirlo).


Genio pinturero 

Charles Dickens: A estas alturas de la película no tengo nada que añadir a lo que ya se ha dicho de este MAESTRO de la literatura victoriana en particular y universal en general. Un niño que se crió en la cárcel (en aquella época las familias podían ir a vivir a la penitenciaría donde cumplían condena sus familiares, en este caso el padre de Dickens) sólo podía acabar delinquiendo o hacer algo muuuyyy útil con su vida, como es el caso que nos ocupa. Con su fino humor (inglés) y su capacidad para la sátira, hizo de la crítica social su bandera rebelándose contra un sistema explotador, clasista y especulativo donde las víctimas principales eran los niños. Veo que no hemos avanzado mucho... Me emociona saber que gracias a la influencia y tremenda popularidad de su obra aumentaron las donaciones a orfanatos, los ricachones tomaron conciencia de la más que precaria situación de ciertos estratos sociales y, aunque no fuera la solución mejor, pero hasta los chavales que pedían limosna por la calle recibían mayores óbolos.

¿Y qué es, señoras y señores, lo que MÁS le debemos a Dickens, bajo mi sesgado punto de vista? Quien haya leído un mínimo este blog se lo está imaginando: la creación del concepto de Navidad tal y como ahora lo entendemos. Sí, ya sé que no es el primero que trata esa temática en la literatura pero, gracias a "Cuento de Navidad" y aprovechando la vuelta a la tradición navideña que se vivía en la época victoriana, se alcanzó su definitivo empuje e implantación.  La propia terrible infancia del escritor y la explotación infantil que observaba en fábricas y minas, sirvieron de inspiración para un relato que ha perdurado y se ha revalorizado hasta nuestros días. Había que dar un poco de vidilla e ilusión a esa Inglaterra triste y oprimida en la que sólo unos pocos tenían plenamente cubiertas sus necesidades básicas y este cuento lo cumplió con creces.


En fin, todo esto es sólo una excusa para homenajear a estos autores que a tan altas cotas de creación han llegado. Sumérjanse en las procelosas aguas de la literatura victoriana y gocen de la experiencia. Yo pienso seguir haciéndolo. ¡No me queda ná por leer!









sábado, 13 de julio de 2019

Con mis propias manos: el llavero pluma



De muy sencilla ejecución, estas plumitas pueden servir para un llavero como los que he realizado, pero también para unos pendientes, un broche, un colgante para adornar un bolso... Seguiré practicando.


sábado, 6 de julio de 2019

Favoritos junio 2019



¡Ya está todo el pescado vendido! Se nos ha ido medio año (madre mía...) y nos hemos plantado en julio como quien no quiere la cosa.

Junio ha sido interesante y afortunadamente ha habido mucho material que merece la pena comentar. ¡Comenzamos!

- Mejor película: "Hereditary" (Dir. Ari Aster 2018)


No sé quién me da más miedo, si la madre
o la niña
Si exceptuamos el loquísimo final (agradeceré que alguien me lo explique, si es que tiene explicación alguna), "Hereditary" ha cumplido con creces las expectativas que tenía sobre esta película. Me ha encantado volver a ver una cinta en la que el mero hecho de observar a alguien andar por un pasillo sin que pase absolutamente nada te pone en guardia y con los pelos de punta. A todo ello contribuye sin duda la iluminación y fotografía de la película, la magnífica interpretación de Toni Collette, Gabriel Byrne y los actores que hacen el papel de los hijos, Alex Wolff y la desasosegadora Milly Shapiro a lo que sumamos el buen hacer de su director, Ari Aster.

Película enmarcada dentro del circuito independiente, presenta una familia... ¿cómo decirlo? ¿disfuncional? Vamos, que si uno está mal, el otro está peor y el entorno que se va creando alrededor de ellos tampoco ayuda nada a la cordura familiar provocando una espiral de catastróficos acontecimientos hasta el brutal desenlace final. Y como dice mi querida Mayra Gómez Kemp, "hasta ahí puedo leer".


"La tortuga roja" (Dir. Michael Dudok de Wit 2016)


Por favor no dejen de verla

Sí, este mes me ha sido imposible decantarme por una sola película. Ambas merecen este humilde reconocimiento y homenaje.  La primera por dignificar el género de terror huyendo de argumentos simplones donde ya te imaginas el momento en el que el perturbado de turno va a acuchillar a los adolescentes de turno cuando se están haciendo arrumacos (ojo, que alguna de esas también me gustan en plan "cine de palomitas") y la segunda por demostrar que se puede hacer una película de animación sin diálogos y poquísimos personajes entretenida y con un gusto exquisito.

"¿Una hora y diez minutos de dibujos sin diálogos?" Me preguntó espantado un aficionado al género de animación cuando le recomendé esta película. Pues sí, 80 minutos de buen hacer del único director occidental que ha trabajado con el estudio Ghibli, el holandés Michael Dudok de Wit. Una historia épica y poética de supervivencia con una puesta en escena mínima que te hace estar pegado a la pantalla pendiente del destino del náufrago protagonista, la tortuga y la isla donde se desarrolla el relato, que es como un personaje más de la trama.

El buen gusto y la contención hecha cine. No se la pierdan.


- Mejor libro: "El amor de un hombre a los 50 años" Anthony Trollope (1884)



Donde esté un buen libro victoriano...

Qué redescubrimiento he hecho este mes. Ha vuelto a entrar con fuerza en mi vida la literatura victoriana que tantas horas de gozo me dio en mis años mozos. Y ha vuelto para quedarse. 

A raíz de un comentario sobre Anthony Trollope en el gran libro de Murakami "De qué hablo cuando hablo de escribir", me fui rauda a buscar a la biblioteca para leer alguna obra de este autor que he de reconocer que desconocía. Qué maravilla. Qué acierto. Esta historia de los amoríos del rico solterón William Whittlestaff  con la joven atribulada Mary Lawrie, la cual realmente está loquita por el aguerrido pero pobretón John Gordon, combinado con el chantaje emocional de la señora Baggett, la ama de llaves, es un magnífico ejercicio de ese tipo de novela moralista y de costumbres absolutamente "british" en la que Anthony Trollope es un maestro.

Funcionario de correos por la mañana y novelista de éxito por la tarde, este escritor que había caído en el olvido y ha vuelto a ser reivindicado afortunadamente por la calidad de sus textos y la detallada creación de sus personajes, incluso los secundarios.

Como de novela victoriana va a haber un rato largo este año, de momento sólo pido una oportunidad para este maestro del folletín bien entendido.


- Mejor canción: "The Going Price for Home" The Prize Fighter Inferno (2006)

Sí, una vez más el genio Claudio Sánchez hace su aparición por aquí. En este proyecto se entremezclan la electrónica, rock y pelín de toque folk en un ejercicio de simplicidad que poco tiene que ver con el barroquismo de la banda madre, Coheed and Cambria.

La canción se encuentra en el trabajo "My Brother's Blood Machine", absolutablemente recomendable también en su totalidad, pero esta vez, para ilustrar la canción, les invito a que escuchen a esta fiel y original versión de una fan, ejecutada con un oukelele:




- Mejor disco: "Tenderness" Duff Mckagan (2019)



Country para oídos selectos

Jamás pensé que mi "Gunner" favorito hiciera tan magnífico albúm de Americana Music.
Este disco en solitario de Duff Mckagan, bajista de Guns´n´Roses, poco tiene que ver con aquel primerizo "Believe in me" de 1993. Su primer lanzamiento en solitario fue una rabiosa mezcla de punk y rock sucio y garajero, espontáneo y vitalista. Más de cuarto de siglo más tarde, y con la valiosísima aportación de Shooter Jennings, reputado músico country, Mckagan expresa todas sus vivencias y la visión del mundo que está contemplando a lo largo de la interminable gira que está realizando con los Guns´n´Roses.

Tiene toda la razón: a esta desquiciada e injusta sociedad le hace falta echar el freno y mostrar un poco de ternura con el prójimo. Además de por el mensaje, un disco sin duda recomendable por la composición y calidad de la producción.

Como muestra un botón en directo:




- Persona del mes: Chicho Ibáñez Serrador (1935 - 2019)

Maestro. Y punto
No voy a descubrir nada nuevo que no se haya dicho ya de este GENIO que es Chicho Ibáñez Serrador. Sólo puedo agradecerle las horas y horas de entretenimiento que nos dio a través de sus programas y películas, fuera riéndonos y gozando de trepidantes concursos o escondiéndonos detrás del sofá muertos de miedo.

Gracias por tu trabajo MAESTRO.


- Imagen del mes: Mickey y Minnie Mouse (Thomas Kinkade)


Kitsch en estado puro

Otro artista al que tendré que dedicarle más tiempo y estudio.

Reconozco que no había oído hablar del pintor que más dinero ha ganado con sus cuadros, al menos en este siglo. y considerado (cuando lo estaba) "como el artista vivo más coleccionado" gracias a unas majestuosas campañas de marketing. En sus obras bucólicas con paisajes idealizados empezaron a aparecer toda la serie de los personajes de Disney creando un sindios artístico difícil de definir.

Este californiano, considerado "el pintor de la luz", te mezcla sin ningún rubor un paisaje que parece sacado de la Suiza profunda con la Sirenita, Mickey y Minnie, el pato Donald o Pluto sin la mínima vergüenza o complejo. Se trata sin duda del pintor mas odiado por los críticos de arte. No entiendo porqué.

Descubrir sus cuadros me ha causado tal impacto que ya he reservado el calendario de las láminas para el 2020. ¿Qué lleva muerto siete años y lo único que estoy haciendo es engrosar las arcas de la empresa-fundación que gestiona su legado? ¿Y qué? Como diría la bruja Avería: ¡Viva el mal! ¡Viva el capital!


- Vídeo del mes: DAUGHTERS - Live In The K! Pit (Tiny Dive Bar Show)

Tras disfrutar de su potentísimo disco "You Won't Get What You Want" (2018), no podía por menos que buscar información visual de esta banda de rock americana. Y encontré este breve pero contundente directo en el que, aunque el cantante Alexis S.F. Marshall reconoce que no está en su mejor momento de voz tras los meses de gira, se puede disfrutar de la potencia musical y el buen hacer de toda la banda en estado puro.

Deseando verles en directo en Madrid el próximo otoño.



¡Hasta los próximos favoritos!