viernes, 29 de junio de 2018

Favoritos junio 2018




¡¡¡Estrenamos sección!!! A partir de ahora, al final de cada mes, publicaré mis items favoritos de diversas categorías, lo que más me ha llamado la atención o sea digno de mención.

¡Ojo! Cualquiera de los "premiados" pueden ser de rigurosa actualidad o material vetusto. Por ejemplo, si he visto una película este mes que me ha gustado especialmente, será mi favorita aunque se haya estrenado hace cuarenta años.

Las categorías con las que empezaré la sección son las siguientes:

- Libro
- Película o serie
- Momento TV 
- Disco
- Cita
- Personaje
- Comida

Espero ir ampliando las opciones para que resulte lo más variada y entretenida  posible. ¡Comenzamos con lo mejor de junio!

📖 Mejor libro:



Terribilitis. Ese es el gran mal que, según el sicólogo cognitivo Rafael Santandreu, nos impide disfrutar de la vida. Con un lenguaje sencillo, casos prácticos que han pasado por su consulta y testimonios personales, Rafael nos proporciona una serie de herramientas para desterrar creencias y relativizar nuestros miedos y "dramas" para ser más fuertes y felices.

A mí desde luego me ha servido para empezar a afrontar de otra manera las mil faenas (por no decir algo peor) que nos asaltan día a día y evitar que me amarguen la existencia. Lo único que le puedo objetar a este hombre es que es demasiado positivo y optimista para mí. Pero eso va en caracteres...


📼 Mejor película:



Gran película rodada en 1968. Protagonizada por Julián Mateos, Pilar Cansino, Juan Diego y Agustín González y dirigida por Jesús Yagüe. Esta cinta es una historia arrebatadora de un bailarín retirado de su profesión por una enfermedad, que sufre todo tipo de fatalidades cuando abandona el pueblo para encontrar en Madrid a la que fue su pareja de baile obsesionado por su amor. Así dicho, podría ser un engendro insufrible pero la puesta en escena, la banda sonora (extraordinaria la actuación de Terremoto de Jerez), el ambiente opresivo y,  sobre todo, la sobria interpretación del actor y bailarín Julián Mateos, hace que la historia te atrape y no puedas dejar de verla hasta el exageradísimo final.


📺 Mejor momento TV:



¡Cómo lo gocé! Telecinco pretendió que Camacho entrara a formar parte de una presunta tertulia futbolística que se habían sacado de la manga con más personajes del mundo del corazón, como Kiko Matamoros o el Conde Lequio, que expertos en fútbol. El gran entrenador fue pillado in fraganti cuando fue invitado a participar y empezó a hacer una serie de aspavientos que denotaban que no se iba a rebajar a compartir opiniones con semejantes tertulianos. ¡Bravo por el murciano!

🎶 Mejor disco:



"Grammatics" Grammatics (2009). No sólo disco del mes, puede que sea disco del año. Estos representantes ingleses del Math Rock (subgénero del Rock Progresivo), influidos por bandas tan diversas como Pulp, Queens of Stone Age o My bloody Valentine, lo bordaron en su único larga duración. La voz en falsete de Owen Brinley, uno de los fundadores del grupo, es un instrumento más que se adapta a la perfección a las melodías de las canciones, recordando por momentos a Björk o Kate Bush. "The Shadow Committee", "D.I.L.E.M.M.A", "Cruel Tricks of the Light" o la impresionante "Murderer" (con ese final añadido de un piano de fondo y una voz desasosegadora de niño apenas inteligible) son algunas de las magníficas canciones que se pueden disfrutar en este trabajo. ¡Lástima que poco después de su publicación, la talentosa banda se disolviera!

💬 Mejor cita:




"Tres cuentos, cinco abrazos y una canción" ("Bebé Jefazo"). No sólo el niño protagonista de Bebé Jefazo, Tim, piensa que esto es lo que se necesita antes de irse a dormir. Gran frase.


👦 Personaje:



Rick Sánchez. La serie "Rick y Morty" acaba de llegar a mi vida y ha entrado con fuerza. Animación para adultos creada por Justin Roiland y Dan Harmon en USA. La serie sigue las desventuras de un científico, Rick, y el flojo de su nieto Morty, los cuales se dividen entre la vida doméstica familiar y los viajes espaciales intergalácticos y multidimensionales. Plagada de guiños constantes a otras series, películas y libros, una delicia para espectadores exigentes.
Rick es un genio científico loco, alcohólico, irresponsable, un poco depresivo, egoísta, grosero, mal educado, resumiendo, políticamente incorrecto en grado sumo.

Gracias Rick por tu irreverencia. Personaje del mes por mérito propio, creo que no será la única vez que se asome a este blog.

🍴 Mejor comida:




Gracias Mario Ortiz por tus recetas de helado saludables. Probad a hacerlos con las frutas que queráis. Yo tampoco podía creer que con una cucharada de leche mezclada con frutas naturales congeladas se pudiera obtener un resultado tan espectacular y delicioso. El de la foto es de arándanos y plátanos. Como colofón a esta primera edición de los favoritos de Bitácora Improbable, os dejo con más recetas de helados recomendables. ¡Hasta la próxima!


viernes, 22 de junio de 2018

Feliz canícula



¡Por fin llegó el verano! ¡Qué forma mejor de celebrarlo que deleitarse con unas canciones de naturaleza radicalmente opuesta a las magníficas composiciones que formaron parte de "Melancolía Decadente"!


El gran Camilo, el mítico Julio, la maravillosa Karina, los imprescindibles Radio Futura, el inconmensurable Max B., el fantástico Guincho, las divas incontestables Martirio y Raffaela... Podéis disfrutarlos a través de la lista de reproducción o de los vídeos que complementan estas inolvidables (o no) canciones. ¡¡¡BITÁCORA IMPROBABLE EN ESTADO PURO!!!

Feliz Canícula  (Lista de reproducción de Spotify)


viernes, 15 de junio de 2018

Mundo cocina



"¡Qué gustito, qué placer andar en la cocina!.."


Perdóname Karlos que te robe el comienzo de una de tus sintonías, pero quería empezar este homenaje al mundo gastronómico precisamente contigo, mi primer profe particular.

Hamburguesas de calabacín

Y es que fue hace ya muchos años cuando, un buen día, vi un programa en el que un señor muy simpático explicaba cómo hacer un estofado. Hasta ese momento, mis habilidades culinarias se limitaban a hacer filetes a la plancha, huevos fritos, ensaladas y brazo de gitano. Como quería aprender a cocinar y no tenía ni tiempo ni dinero para ir a una escuela, pues me enganché a uno de los pocos, por no decir el único, programa en la tele que enseñaba a cocinar. Ese caballero era Karlos Arguiñano. ¡Y qué limpio era cocinando! Pero hubo algo más que me conquistó y me decidió a dedicar mucho de mi tiempo libre a las ollas y sartenes. Fue una frase con la que estuve completamente de acuerdo y me convenció. Comentó que no había nada mejor en el mundo que la gente viniera a tu casa y tú les dieras de comer. ¡Qué gran verdad!

Un rico desayuno

Total, que me puse manos a la obra y no sólo hice el dichoso estofado, si no que ya me lié a copiar los platos que estaban dentro de mis posibilidades, me acabé inventando un restaurante "virtual" con su logotipo, carta y nombre y a las personas que venían a comer a mi casa les enviaba por correo el menú para que escogieran lo que deseaban comer. No soy una gran chef, me faltan mil cosas por aprender, pero estoy contenta con todo lo que he progresado.

Berenjenas rellenas

Mi afición por la cocina no se limita a los fogones. Me encanta desde el momento en que tengo que escoger la materia prima en el mercado con la que voy a trabajar, cocinarlo, hasta presentarlo en la mesa. En vista de las porquerías que nos están vendiendo envasadas o precocinadas, a reventar de azúcares, glutamato monosódico (ese gran enemigo de la humanidad, potenciador del sabor e inhibidor de la sensación de saciedad), colorantes artificiales (¡con el color tan bonito que dan el azafrán o la cúrcuma!), estabilizantes, emulsionantes... prefiero dedicar mi tiempo a saber al menos lo que como. Ojo, que me parecen magníficos los avances de la industria alimentaria para conservar en mejor estado los alimentos y que no nos produzcan enfermedades, antes incluso incurables. No seré yo quien critique los esfuerzos de la ciencia para mejorar nuestra calidad de vida ("Por la boca entra la salud y la enfermedad", ¿verdad Karlos?), pero a lo que no estoy dispuesta es a que me envenenen con los primeros engendros que se les ocurra en un laboratorio. Amén de las guerras de los lobbies, como el del azúcar, para convencerte de que lo suyo es lo más sano cuando nos llevan engañando décadas haciendo pasar por "estudios científicos" lo que eran resultados amañados o conclusiones "patrocinadas" por las industrias de turno.

Empanadillas de morcilla y pera 

Ya se dice por ahí que no comas nada que tu abuela no reconozca...

¡Madres y abuelas, las mejores cocineras! ¡Qué levanten la mano los que siguen viviendo de sus tappers recopilados en cada visita a la casa familiar! Gracias a ellas se conservan recetas tradicionales que han pasado de generación en generación y que lamentablemente se van perder por la falta de interés de las nuevas en coger la sartén por el mango (sí, es un doble sentido).

Unas deliciosas patatas picantes

¡Hay que perder el miedo y dejar la pereza a un lado! Qué gusto da ponerse manos a la obra y sacar esa sopa, ese asado, ¡esos pastelillos! y, o zampárselos uno en la soledad de la soltería o ver la glotonería con el que se lo comen los invitados a los que has agasajado. No hace falta gastarse una millonada para comer bien. ¡Hasta con los restos de días anteriores podemos hacer una delicatessen!

Magdalenas decoradas caseras

Yo seguiré a lo mío, buscando alimentos frescos y de temporada para preparar menús variados. Miraré con atención las etiquetas para que no me cuelen carbohidratos (especialmente refinados) en productos que no vengan a cuento, gluten poco o nada y grasas trans pa ellos. Seguiré los consejos de mis guías: Arguiñano, Los Hermanos Torres (¡la cocina de aprovechamiento, no tiramos nada!), Jamie Oliver, el Dr. David Perlmutter (totalmente recomendable su libro "Cerebro de pan"), buscaré los alimentos recomendables de Mario Ortiz... y los muchos libros de recetas que me he comprado o me han regalado a lo largo de estos años.

Fajitas con pollo, ensalada y salsa de yogur

¡¡¡¡A COMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!!









sábado, 9 de junio de 2018

Melancolía decadente



Si estás hasta el último pelo de la lluvia y el mal tiempo en tu zona como yo, te invito a que te regodees en tu astenia primaveral escuchando esta lista de canciones deprimentes y de una calidad extraordinaria:

Melancolía decadente (lista de reproducción de Spotify)


A disfrutar de Owen Pallet, Dominique A, Xiu Xiu, Prefab Sprout, Sun Kil Moon, Ólafur Arnalds, Sufjan Stevens, Mogwai ¡y muchos tristes más!

sábado, 2 de junio de 2018

¡Pasen y lean! Anna Karenina



"Todas las familias felices se parecen,
las desdichadas lo son cada una a su modo".


Si esto no es una forma de empezar un libro por todo lo alto, que venga Dios y lo vea. Es la primera frase de la NOVELA (así, con mayúsculas) "Anna Karenina". Los adjetivos se quedan cortos a la hora de describir la impresión que me causó, el entusiasmo con el que la leí y, por ello, el convencimiento con la que la recomiendo.

El argumento me sorprendió tanto como la organización de los capítulos. No daba crédito. ¡Esto es un culebrón! Antes de que los puristas se lleven las manos a la cabeza sólo un par de datos: la historia fue publicada como folletín por entregas desde enero de 1875 hasta abril de 1887. Por desavenencias con el editor no se terminó de publicar y Tolstoi la finalizó y lanzó como libro completo en 1877.

Y si la forma en la que está escrita ya es típica de serial, díganme si las pinceladas del argumento que les ofrezco a continuación no son de telenovela: triángulos amorosos, adulterios, embarazos (a raíz de los adulterios), desengaños (también amorosos), celos, niños a los que se les dice que su madre está muerta para ocultar la deshonra, intentos de suicidio, desprecio social (por los adulterios)...

Una, que es una entusiasta del salseo, el mundo del colorín del más fino (¡Hola!) hasta el más abyecto (Sálvame, Tómbola, Salsa Rosa...) leía fascinada todas las tramas que se entrecruzan en la historia. Todo esto me hizo pensar en cómo y porqué el gran genio de las letras rusas escribió semejante mezcla de novelón rosa con una clara crítica a diversos estamentos de la sociedad de su país del momento. La clave la tenemos en el personaje de Levin, el terrateniente alter ego del escritor.

¡Analicemos al gran Tolstoi!

León Tolstoi nació en el seno de una familia aristócrata en 1828. Él mismo fue conde. Aunque tuvo estudios, viajó mucho y era lector de Marx y Lenin, siempre se sintió campesino. Su personalidad fue contradictoria, difícil de llevar y le gustaba crear polémica, lo cual le granjeó no pocos e importantes enemigos. Era un sabio, un erudito, pero siempre prevaleció en él su parte artística. Sus valores eran los del campesinado, los de los oficios artesanos, respetaba la naturaleza, era vegetariano y pacifista. Tuvo una breve correspondencia con Gandhi y el gran líder indio tuvo tan buena impresión de él que la primera comunidad agrícola que fundó en Johannesburgo se llamó la Granja Tolstoi.

Otros humanistas que se ganaron la confianza de Tolsoi fueron Chejov y Gorki. Compartían su filosofía según la cual, un escritor debe educar, ser una autoridad. Poco amigos de la civilización industrial, consideraban que esta sólo daba lugar a violencia, abusos e injusticia.

Vamos a temas más domésticos...

León era tan suyo que en su casa no quiso ni agua corriente ni electricidad. ¿Hace falta agua? Él mismo cogía su carro y, cargado con un barril, se iba a buscarla al río, pozo o donde fuera. ¿Luz para escribir? La de las velas. Muy apañado él, se hacía su propia cama porque consideraba que depender de otras personas para labores básicas era de flojos. Bueno, él decía más bien que no hacerlo envilecía al hombre pero vamos, que la idea queda clara. 



Tuvo con su esposa, Sofía, trece criaturas. No todos llegaron a la edad adulta, lo cual afectó mucho a nuestro protagonista porque era un gran amante de los niños. Hasta el punto que convirtió el pabellón más grande de su casa en una escuela donde pondría en práctica su proyecto educativo basado en dirigir a los niños para que desarrollaran su propia personalidad. Como el amigo León ya había levantado en esa época las suspicacias de la clase política, un día se presentó la policía en la escuela para registrarlo todo, arrestar a los maestros, requisar libros y archivos, pensando que encontrarían material subversivo. Nada del tal naturaleza hallaron. ¿Se arredró Tolstoi? Qué va.

Retomando el paralelismo del escritor con el personaje de Levin, empezaremos diciendo que ese nombre era precisamente el diminutivo por el que Sofía llamaba a su marido. El personaje es un defensor a ultranza de la vida en el campo en contraposición a la vida urbanita a la que considera corrupta e hipócrita. Vamos, un Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí" llevado hasta su últimas consecuencias. Aunque es el dueño y señor de una gran hacienda, como más disfruta es cogiendo los aperos de labranza y trabajando en el campo. Para colmo, Levin se declara a su amada Kitty tal como lo hizo León con Sofía: escribiendo su proposición con tiza en un tapete situado encima de una mesa donde los invitados podían dejar un mensaje. 

Desde luego lo que tuvo que soportar Sofía no está pagado con dinero: el terrible carácter de Tolstoi, que fuera todo el día vestido de campesino y llenara su despacho con guadañas, sierras de carpintero, hoces y se escapara a los bosques cada dos por tres cuando decidía que estaba asqueado de la vida... Era ella la que pasaba a limpio los manuscritos de la novela, que no era moco de pavo entender aquellos párrafos llenos de correcciones ilegibles. ¡Y esa casa! ¡Si era la de "tócame Roque"! Al ser lugar de paso en la ruta de peregrinaje de Moscú a los santuarios de Kiev, por allí se colaban devotos, pedigüeños, gente que solicitaba el consejo del escritor, periodistas, curiosos varios... Tolstoi exigía que la puerta estuviera siempre abierta, con lo cual obviamente múltiples gorrones campaban también por allí a sus anchas. Para desesperación de Sofía, a veces León se vestía de mendigo y se iba de peregrino.  A las pruebas me remito:




Lo que salimos ganando los lectores es que, esas charlas con gentes de tan diversa procedencia enriquecían sus textos con expresiones locales, refranes... de lo más variado. Por cierto, debido a sus críticas a los estamentos religiosos, y a pesar de su fervor cristiano, Tolstoi fue excomulgado. 

En resumen: que de las vivencias amorosas, ideas políticas y visión del mundo que tenía León Tolstoi, salió un clásico donde lo volcó todo y todo lo describió a la perfección. Me quedo con la pena de no contar de dónde salió la idea inspiradora de la novela, pero sería reventar el final. El que esté interesado, puede consultarlo en el gran libro de Mauricio Wiesenthal "El viejo León, Tolstoi un retrato literario", donde se hace un completísimo retrato del escritor y sus novelas más destacadas.

El saber que el genio ruso y yo compartimos nuestro amor por los blinis y los frutos secos me reconforta. El que no se consuela es porque no quiere.


sábado, 26 de mayo de 2018

Minimalismo vs Brilli Brilli





¡Qué dilema planea en mi día a día!
¡Qué duro es conciliar mi afán consumista con una mínima conciencia medioambiental!
En otra vida debí ser una urraca. Si no, no entiendo esta fascinación mía con todo lo que brilla. Tampoco es muy normal que haya sufrido el Síndrome de Stendhal en la inauguración de los dos grandes bazares del barrio (¡¡¡10.000 metros cuadrados cada uno nada menos!) Y si hablamos de adornos navideños... En su día tendrán una entrada para ellos solos.  Dame un souvenir kitsch, dame un adorno con cristalitos de colores, lentejuelas, espejitos o todo junto. Dame un objeto que se pueda poner como foto en el diccionario acompañando a la definición de abigarrado.


Qué gusto da adquirir cosas bonitas a las que quizá des un uso, quizá se queden olvidadas en un rincón, pero en ambos casos la sensación de gratificación al comprarlos es un subidón momentáneo indescriptible. Es el aquí y ahora, el verdadero carpe diem. ¿Cómo no darse ese capricho que te mereces tras trabajar tropecientas horas al día? ¿Cómo acordarse en ese momento de los recursos usados para producir la cosa inútil (o no) que tienes entre manos? ¿Quién ha sido explotado (o no) para fabricarlo? Y cuando te canses de ello, lo más seguro que sea más pronto que tarde, ¿en cuánto tiempo desaparecerá de la faz de la Tierra? ¿Dejará algún "recuerdo" no biodegradable?


No nos engañemos. Aunque afortunadamente cada vez somos más (sí, yo también poco a poco) los que nos planteamos estas cuestiones a la hora de adquirir bienes necesarios en mayor o menor medida, la gran mayoría de nosotros estamos inmersos en la vorágine de la sociedad consumista que nos ha tocado vivir. Pocos pueden evitar no dejarse llevar por las tentaciones perfectamente orquestadas a través de campañas que nos ofrecen estrenar una nueva vida, una nueva imagen o un nuevo yo cada x meses o temporadas. ¡Y lo más cachondo es que te venden como novedad tendencias y modas de forma cíclica de tal manera que la ropa de tu abuela te la colocan con la etiqueta "Vintage" y p´alante, a pagar un pastizal por lo que hace poco echaste al contenedor de la ropa para beneficencia! ¡Si lo sé me lo quedo y paso por ser la más "fashion" del barrio!


Sí, mi parte cínica y escéptica me invade en estos momentos...


Esto es un no parar, entre las inversiones a corto plazo, véase endeudarse hasta las cejas por ese viajecito a tierras exóticas por el que hemos tenido que pedir un préstamo, y lo poquito que nos duran aparatos que antes casi hasta se heredaban (¿qué fue de la lavadora de mi madre que duró décadas haciendo varias coladas al día?) es raro comprar algo y que te compense el gasto a largo plazo, a no ser que estemos hablando de un seguro de entierro...


Creo que es un buen ejercicio de reflexión ver el documental "Minimalism" de Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus. Estos dos caballeros tienen el valor de predicar, en uno de los países más consumistas del mundo (USA), la contención en la adquisición de bienes, que le demos una oportunidad al "hazlo tú mismo" y comprobar que la gratificación puede ser más intensa y duradera que el estar con el ansia viva por gastarse el sueldo del mes en el siguiente invento de la empresa de la manzanita (por un poner).


De verdad que yo lo intento. Hace tiempo que incorporé a mi vida el Método Konmari, consistente, a grandes rasgos, en deshacerte de lo que no uses o necesites. Tirar sin compasión. Ojo, que tirar también puede ser vender, donar o regalar. Tú coges por ejemplo toda tu ropa, la clasificas por clases: jerseys, pantalones, faldas... Vas seleccionando lo que de verdad usas y eso lo guardas y con el resto haces montones con lo que puedes vender, donar o regalar. Si eres un blando como yo, puedes despedirte de los objetos que te han sido útiles o que te dé pena deshacerte de ellos, pero la verdad, eso de ponerme en la mejilla unos calcetines  pasados, darle las gracias por el servicio prestado... Me convence la base del método, la parte japo-sentimental, como que no.


En definitivas cuentas, que me queda un largo camino para dejar de lado mi yo "gastón" y abrazar por completo la filosofía Zero Waste Challenge (mira que generamos basura...) y las sabias reflexiones del gran Zygmunt Bauman en su libro "Vida de consumo", brillantísimo análisis y demoledoras conclusiones sobre nuestra sociedad de consumo.


Tengo tan presente aquello del "Memento mori" que, cómo evitar entrar en esas tiendas con cosas tan brillantes en los escaparates, con unos gatos dorados que mueven un solo brazo como invitándome a pasar, o ¡¡¡lo peor!!! con maravillosos objetos relacionados con el mundo de la papelería a la vista. No puedo, no puedo, no puedo...

sábado, 19 de mayo de 2018

Momentos bizarros de la historia del videoclip I




Hay que tenerlos muy gordos para ponerse delante de una cámara y dejar para la posteridad momentos tan sonrojantes como los que vamos a empezar a enumerar en esta humilde pero sentida lista.
La mayoría de los citados (no todos) son ídolos, pero la pasión no nos ciega. La infamia es la infamia.

Welcome to my nightmare…

“Physical” Olivia Newton John. ¿De verdad era necesario? Me imagino que la encantadora Olivia se quería sacudir un poco la imagen de niña pija, noña y cursi que proyectaba en películas como “Grease” o “Xanadu”  (bueno, niña, lo que se dice niña… ya tenía una edad), pero con este engendro ridículo, cutre y presuntamente cómico y picantón no creo que lo consiguiera. Un gimnasio que era un escenario tamaño sello con dos bicicletas estáticas, unos cachas aceitosos que miraban a todos lados menos a nuestra protagonista y el típico personaje del gordito que tiene que hacer gracia por su patetismo. Qué baratito debió salir.





“Hot in the city” Billy Idol. Este es uno de los seres por los que daría mi sangre, riñones e hígado, pero los vídeos del buen Billy no han sido su fuerte en muchos casos. Eso sí, nos han dejado momentos “de gloria” como los que suceden en este clip. Mr. Idol aparece chuleándose sobre su moto, entra en su casa y le mete un puñetazo a la pared, así, sin anestesia, provocando un boquete ciertamente grande para el tamaño de su mano. A través de él podemos ver a las vecinitas traviesas de la vivienda contigua retozando toscamente. Mención especial merece el momento en que se despelota y se hace un lío para quitarse los jirones de la camisa. ¿En serio no se pudo repetir la escena para que Billy demostrara algo más de coordinación sicomotriz?




“How gonna see me now?” Alice Cooper. Mi admiración por Mr. Nice Guy está fuera de toda duda pero este vídeo… Vale que es una gansada totalmente hecha adrede, pero esa pinta en el psiquiátrico, esa carrera al reencontrase con su mujer… El mito no se cae de auténtico milagro.




“Mad World” Tears for fears. Vamos a ver una cosita. Soy la primera que fui en plan “la más moderna del patio” en el colegio (ya entonaré el mea culpa en otra ocasión) pero, aún no me puedo creer que los estilismos capilares y los bailes de Roland Orzábal fueran lo más cool en aquellos días. Menos mal que este vídeo hecho con cuatro duros mal empleados no eclipsaba una de las canciones míticas de los 80.




 - “All of you” Julio Iglesias y Diana Ross. El divino Julio, la diva Diana. No podían faltar. El comienzo no puede ser más memorable: nos presenta una fiesta en una mansión estilo Beverly Hills con cientos de invitados con un look ochentero a más no poder. La mayoría bailan al compás de la canción. Se abre la puerta y ahí está Julio. Se marca una entrada que es una gran metáfora del desembarco de Julio en el mercado discográfico anglosajón. Cruce de miradas con Diana y comienza la tortura para nuestra heroína, que a partir de ese momento va a tener que soportar un ventilador en toda la cara hasta el final del clip. ¡Zozobra! ¿Él tiene la piel más morena que ella? ¡Cielos! ¡Atención! Minuto 2:03, ella le canta y él susurra un “ummmmm” que denota una tensión sexual no resuelta, un “ummmmm” que se te clava en lo más recóndito de la conciencia, en definitiva, un “ummmmm” que te deja embarazado. Sigue el coqueteo entre protagonistas hasta el climax final cuando ella le “apierna” ya con el ventilador a todo gas.



“A flúor” Derribos Arias. Este vídeo me provoca al tiempo risa, vergüenza ajena y ternura. A lo largo del mismo se observa una profusión de dentaduras postizas en los lugares más insospechados, incluída la comida que degustan nuestros héroes. Qué asquito da. Esta manifestación de un absoluto minimalismo musical posee una letra que llega al corazón:

“A flúor, es la sensación
Que se siente después
De comer
Al lavarse los dientes
Con A-flúor”

Esta, que es la letra íntegra de la canción, se repite hasta la náusea tanto cuando están lavándose los dientes en el baño de la casa-comuna donde aparenta que viven como en unos destartalados váteres públicos. Mueve a la compasión.
Siempre estarás en nuestro recuerdo Poch.





“Papa, can you hear me?” Barbra Streisand. Aquí la “Funny girl”, que merece un capítulo aparte, alcanza un nivel de cursilería, memez y tontismo que no tiene rival. Sí, sé que no es un vídeo al uso, sino un número musical de la película “Yentl” pero tenía que sacarlo, tenía que sacarlo, tenía que sacarlo…




“Club Tropicana" Wham! Niñas de los 80, no puedo creer que ninguna os dierais cuenta desde el minuto uno al ver este vídeo que George Michael (te sigo adorando allá donde estés) era gay. ¿De verdad que viendo ese culito embutido en unos shorts ajustadísimos bajo el sol de Ibiza os pensabais que os miraría a vosotras? En serio que este caso sólo es comparable con la ceguera selectiva de los seguidores de Judas Priest. Pero bueno, el caso que nos incumbe es un clip a la par festivo y tronchante, impagable como promoción de la isla.




“Stranged” Guns´n´Roses. Cuando se tira la casa por la ventana, se tira la casa por la ventana. ¿Qué hay que hacer que Slash emerja de las aguas marinas cual Neptuno guitarrista? Pues se monta una macro piscina y una buena grúa subacuática para elevarle. ¿Qué la única terapia válida para paliar las gilip… perdón, los traumas de Axl Rose es alquilar tres delfines? Pues se alquilan y se meten en la misma piscina de la que sale Slash. ¿Un transatlántico para que Axl se tire? Se alquila. Barcas, extras, helicóperos, la sala Rainbow… megalomanía a granel para hacer uno de los vídeos más exagerados, de uno de los discos más exagerados (recordemos que los “Use your illusion” eran dos discos dobles), de la gira más exagerada con el grupo más exagerado del planeta en aquellos años. Se admite cambiar exagerado por ridículo, bueno, grandilocuente. Y lo dice una fan. (Me he quedado con ganas de comentar “November rain”. En otra entrega cae)




 "To cut a long story short" Spandau BalletQué pereza da verlo. Los primeros aburridos son el propio grupo. Con qué desgana tocan. Qué manera de hacerse los interesantes. La puesta en escena da pavor a la par que risa. ¿Cómo describir los atuendos? Mezcla de “folclor” escocés , pantalones globo ochentenos, camisas “cosaco style”, llevándose la palma el apuestísimo Tony Hadley, cuyo look imposible lo compone un Christmas jumper, o sea, un horrendo jersey con motivos geométricos invernales, una chaqueta del Coronel Tapioca a medio poner (con sólo un brazo metido) en cuya hombrera están encajados unos guantes, pantalón pesquero y una suerte de manoletinas (creo).
El escenario es una cripta alumbrada por 4 velas, más propia de la copla de Luis Candelas, con una celda lateral donde unos extras disfrazados de personajes de Dickens comparten espacio con dos góticas que bailan a su bola. Y así los cuatro minutos largos que dura el clip.
Aún hay tiempo para la traca final: Hadley se saca de no se sabe donde unos prismáticos para observar no se sabe el qué y que son la guinda absurda del pastel de un vídeo sin pies ni cabeza. Tan gran canción no se merecía semejante puesta en escena.






domingo, 13 de mayo de 2018

Decálogo Eurovisivo


¡Bueno, ya está bien! ¡Se acabó este formato de Eurovisión! No puedo por menos que ofrecer mi ayuda a la organización del festival porque esto ya ni cubre las mínimas expectativas, ni merece las buenas perras que me gasto votando en las semifinales y en la gala final año tras año. Dicho lo cual, propongo este decálogo que he elaborado con las normas necesarias para preservar las esencias del festival. A saber:

 1. Los intérpretes deberán cantar en la lengua vernácula del país al que representen.
 2. Los representantes tendrán que ir ataviados con algún traje regional de su país.
 3. Prohibidas las pantallas gigantes y los efectos visuales o pirotécnicos.
 4. Obligatoria orquesta en directo.
 5. El director de la orquesta será aportado por cada país.
 6. Obligatorio cantar en directo (de verdad, no como ahora).
 7. Prohibidas las alas de ángel en las indumentarias.
 8. En primera fila siempre estará presente una bandera española en la que ponga "Potes".
 9. Si la actuación cuenta con coreografía, que se ejecute un baile típico del país correspondiente. 
 10. Prohibido el voto popular telemático. Las puntuaciones las decidirá un consejo de ancianos sabios de cada país que participe en la edición.

Y a continuación presento un listado de países con los intérpretes que deberian representarlos ad aeternum:

-       Grecia: Nana Mouskouri
-       Suecia: Ace of Base
-       Dinamarca: King Diamond
-       Armenia: System of a Down
-       Finlandia: HIM
-       Luxemburgo: Baccara
-       Moldavia: O-Zone
-       Noruega: A-HA
-       Suiza: Tina Turner (sí, tiene nacionalidad suiza)
-       Holanda: Padre Abraham
-       Irlanda: The Pogues

Y por “The Big Five”:

-       Inglaterra: Morrisey. El ínclito ex cantante de The Smiths es un fan declarado del festival y lleva años clamando por representar a la Pérfida Albión. Es justo y necesario para corregir una injusticia histórica y devolver el brillo y esplendor de “Guayomini” en ediciones pretéritas.

-       Alemania: David Hasselhoff. Sería un honor para The Hoff que su segunda patria sentimental le escogiera para tan alto honor. Eso sí, tendría que cantar el gran éxito “Looking for freedom”, canción que lo petó en Alemania durante la época de la caída del muro. Obligatorio en la interpretación llevar la chupa de bombillas que se iluminaban cuando cantaba el tema en directo.

-       Francia: Georgie Dann. Imprescindible la presencia de este músico de conservatorio, intérprete de jazz, multiinstrumentista y padre espiritual de la canción del verano.

-       Italia: Romina y Albano. Aprovechando su reciente reencuentro auspiciado por un magnate ruso, rogamos encarecidamente que la pareja que tantas noches de gloria nos dio en los programas de José Luis Moreno, tenga su tercer momento de gloria en Eurovisión. Eso sí, al igual que el ruso les ofreció un cheque en blanco para que cantaran en su cumpleaños, cada ciudadano eurovisivo debería donar 1 céntimo para poder pagar el caché del dúo.

-       España: Paquito Clavel. Desde el “Twist del autobús” siempre he deseado que el cutre-lux de Francisco Miñarro López se alzara con el trofeo eurovisivo. ¿Nadie se ha dado cuenta? Tiene la imagen, el salero, el desparpajo, la gracia y las canciones perfectas para llevarnos de calle a los más acérrimos eurofans. Vamos a dejarnos de operaciones fallidas y apostemos por valores seguros con criterio y solera.

Ahí queda eso. Pedazo de festival sería.
¡Ojo! Algunas de las propuestas del decálogo fueron costumbres habituales hace décadas en Eurovisión.

sábado, 12 de mayo de 2018

Festival Punk Benéfico en Hortaleza


Qué fantástica noche pasamos ayer en la mítica sala Filigrana´s. Pionera en organizar conciertos punk en el distrito de Hortaleza, una vez más nos brindó la oportunidad de disfrutar de bandas noveles y veteranas en un festival a beneficio de… Bueno, no tenemos muy claro quién se beneficiaba de este tinglado, los grupos para mí que no.

El cartel prometía emociones fuertes: los desconocidos Kalostro, venidos de Getafe Sector 3, los Loro Viudo, de Villaverde, con un público cada vez más numeroso, y los Retortijón, que jugaban en casa presentando su nuevo trabajo “Manifiesto rijoso”.

Daba gusto la mezcla de generaciones que se dieron cita. Las huestes de Kalostro, los seguidores variopintos de Loro Viudo y los fans de toda la vida, amigos y familiares (¡hasta algún nieto!) de los Retortijón. Un público entregado dispuesto a gozar con todos los sentidos de la descarga que se avecinaba. El ambiente se fue caldeando con los temazos de los grupos que sonaban de fondo antes de empezar: The Exploited, U.K. Subs, GBH, Dead Kennedys… hasta que Ramiro, dueño y señor de la sala desde que se inauguró, anunció el primer grupo en actuar: Kalostro.

Los getafenses rompieron el hielo con cuatro temazos de apenas dos minutos cada uno. No tenían más repertorio. Podíamos decir que el sonido dejó quizá algo que desear, no llegamos a apreciar en su totalidad las letras que Avelino se esforzaba en… cantar. Ganas al grupo no le faltaron.

Loro Viudo no decepcionó. Con esta mezcla de influencias (Tijuana in Blue, The Clash, Banda Trapera del Río, Buzzcocks) nos hicieron saltar y marcarnos un pogo del que unos salimos más magullados que otros. Genial corear temas de su recopilatorio “Canciones pá olvidar” como “Indigno de tu hedor”, “Orgullo kafre” y “Kostra Brava”.

Tras media hora intensísima con los Loro, estábamos preparados para recibir como se merecían a Retortijón. Veteranísimos en estas lides, nos rompimos las manos a aplaudir cuando apareció en el escenario Hez, su líder. Esa mezcla entre Iggy Pop y G.G. Allin cañí no deja nunca indiferente a nadie y desde que agarró el micro se ganó al respetable con su grito de guerra: “¡¡¡Otro día perdido, bastardoooooosssss!!!”, dando el pistoletazo de salida al intercambio clásico de lapazos entre público e ídolo. Da gusto ver como Esquizo, bajista heredero del mismísimo Sid Vicious, y Kampestre, en su eterno homenaje a Johnny Thunders, no han evolucionado nada musicalmente en estos últimos 30 años. Fieles a su estilo, los nuevos temas de “Manifiesto rijoso” no tienen nada que envidiar a los de su primer LP “Osario flotante”.

Invito a Jim Jarmusch a que nos visite y se marque con Retortijón otro documental tan recomendable como el que hizo sobre los Stooges, “Gimme danger”. Le sorprendería los paralelismos entre la banda de los Hermanos Ashenton y las hazañas de Hez y sus secuaces.

Increíblemente accedieron a hacer un bis y con las versiones que se marcaron del “EMI” de los Sex Pistols, “Jesucristo García” de Extremoduro, “Pet sematary” de Ramones y “Un papel morao” de Manolo Kabezabolo nos hicieron llorar, aún no sabemos si de la emoción o de la pena por su ejecución (literal).

En resumidas cuentas, tres euros perfectamente empleados. Todo el personal se volvió a casa agradecido, emocionado y empapado de sudor, gapos y cerveza. Noche de gloria.


PD.- Los lectores más avezados se habrán dado cuenta de que este festival nunca llegó a celebrarse. Ha sido una excusa perfecta para homenajear a algunos de los solistas y grupos punkis que nos han alegrado la existencia. Han quedado mil en el tintero, así que espero que la sala Filigrana´s vuelva a celebrar otro evento a no mucho tardar…

Los grupos Kalostro, Loro Viudo y Retortijón son imaginarios, pero me he inspirado en algunas bandas punk reales (en el sentido menos monárquico del término) como Pota Potaje, K-rroña de uña, Arroz con Kostra, The Arkadas o De Vientre.

sábado, 5 de mayo de 2018

Mitomanía: una razón para vivir


Toda la vida he escuchado aquello de que, antes de morirse, hay que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Lo del árbol pase. Aunque hice una carrera de ciencias muy relacionada con la naturaleza, lo mío son los experimentos de laboratorio. Escribir un libro es lo que más me convence y lo del hijo… Siempre supe que no iba a dejar a nadie en este valle de lágrimas.

Porque hay un concepto que supera tanta fruslería y tanto lugar común: la mitomanía. Cuando una nace mitómana porque lo lleva en los genes (gracias a Dios todo poderoso no heredé la admiración hacia Barbra Streisand), no hay nada como la adoración a un ser superior pero de carne y hueso, elevarle a los altares, darlo todo por él y perder las formas y maneras si es que tu sino es encontrarte cara a cara con él, como me pasó a mí:

1987. Viernes por la tarde. Desvié mi camino hacia la facultad aquel día para pasarme por un VIPS a pillar una revista con letras extranjeras donde salía Bowie. Desgraciadamente el ejemplar en cuestión estaba en la última estantería y no me caracterizo por tener  una gran altura, con lo que, educadamente, le pedí al caballero que tenía al lado si podía alcanzármela. Muy educadamente me dijo que sí y ahí fue cuando se nubló todo.

Desde la salida del disco “Muñeca hinchable” había sido fan de la Orquesta Mondragón. Siempre me encantó el histrionismo de Javier Gurruchaga, y no me perdía nunca su sección en “La cuarta parte” en la inolvidable “Bola de cristal”. Y ahora era él el que me acercaba la revista que pasó a un segundo plano, por no decir que ya no me importaba nada, cuando me di cuenta de quién era.
Como buena siniestra/gótica que era entonces, con una voz queda e intentando controlar los nervios le comenté: “¡Anda! ¡Si eres Javier Gurruchaga! Perdona, no te había reconocido (¡falsa!). Te sigo desde tu primer disco. ¿Me puedes firmar un autógrafo? Sólo tengo el cuaderno de las prácticas de Física, que las tengo esta tarde”.

Amabilísimo me dijo que sí y, mientras estampaba su nombre en la práctica de la difracción de la luz (o cosa semejante) no tuve más feliz idea que pedirle: “Javier (qué confianza), haz que tus padres se reconcilien”.
El buen hombre se quedó pálido y me preguntó “¿Cómo? ¿Qué les pasa a mis padres?” a lo que rápidamente respondí con los nombres de los progenitores que él mismo interpretaba en la Bola de Cristal, Cayetana y Gregorio, personajes que se llevaban fatal. Se echó a reír y ni me acuerdo lo que me contestó pero fue de lo más simpático y divertido.

Me despedí de él y lo único que recuerdo es que iba tan fuera de mí que me confundí de metro para llegar a clase y entré por la puerta de la facultad como un Mihura gritándoles a mis compañeros: “¡¡¡¡Javier Gurruchaga me ha firmado un autógrafo!!! ¡¡¡¡Javier Gurruchaga me ha firmado un autógrafo!!!”. Inenarrable. Qué considerados mis colegas con su respetuosa acogida, dándome la enhorabuena. Qué buena gente.

Corría el otoño de 1993 cuando emocionada, o sea, absolutamente histérica, me dirigí a la sala Galileo para ver el concierto de Duff Mckagan que presentaba su álbum “Believe in me”. En la vorágine de empujones, gritos y sudores en la segunda fila donde me encontraba, me cayó en pleno rostro uno de los múltiples lapazos que el bajista reconvertido en “cantante” lanzaba con generosidad en su actuación. ¿Cabe mayor éxtasis? No para mí.

Años más tarde (2002), en la cubierta de Leganés, me dirigí a ver por primera vez al ser al que había seguido desde chiquitita. Conocí la música de Alice Cooper antes que la de los Beatles, con lo que el alborozo que me embargaba por verlo cara a cara era indescriptible.

Y él también me vio, vive Dios.

Qué escándalo no montaría desde la segunda fila que, al cumplir su ritual de regalar su bastón me lo dio personalmente a mí. Sinceramente, me lo merecía. No sólo por el entusiasmo con el que colecciono aún hoy su material discográfico y de otra índole, si no porque nadie cantó “Trash” con el desgarro y el poderío con el que lo berreé aquella noche mítica. Y si sólo hubiera sido “Trash”…

Llegamos a 2014. Felipe VI acaba de ser proclamado rey de España pero en esas fechas mi rey particular desembarcaba por fin en Madrid. Tras décadas de espera, los fans de Rob Zombie pudimos disfrutar de su concierto aquí. En un momento dado del concierto cogió una especie de foco y se puso a andar por las barras de la sala La Riviera hasta llegar al fondo donde me encontraba. Se paró delante de mí y me cantó "School´s Out", ¿de quién? de Alice Cooper.
Nunca sabré porqué se paró tanto en esa zona. ¿Le llamaron la atención mis alaridos? ¿La preciosa camiseta de los Munsters que lucía esa noche? ¿Una tía buenísima que tuviera al lado y de la que obviamente no me percaté? Da igual. En mi recuerdo quedará para siempre que Rob Zombie me cantó en la cara una de las canciones más míticas de la historia del Rock.

Un tiempo después, en el enésimo concierto al que asistí de Peter Murphy se obró el milagro. Era inevitable que esa criatura elevadísima se fijara en la señora que, visita tras visita a Madrid, se desgañitaba en primera fila, se sabía todas las canciones y aplaudía a la velocidad que sólo lo hacen los públicos de las películas antiguas (¿alguien se ha fijado a la velocidad que aplauden en las actuaciones de las pelis de Antonio Molina y similares?). Total, que en un momento dado se agachó, compartió el micro, le cogí de las manos y nos marcamos unas frases de “Subway”. ¿Fascinación? ¿Delirio? No, simplemente, ya me puedo morir tranquila.

Conclusión: nada como ser fan fatal para disfrutar de experiencias místicas. Días enteros en la puerta de un hotel para no ver a tu ídolo, horas y horas y horas tirada en la calle esperando a pillar el mejor sitio en un concierto para que, como me sucedió en el primero de Slipknot en Madrid, me echaran a los 2 minutos exactos fuera de las primeras filas a patada limpia o esperar 8 horas tumbada/tirada en la calle Preciados a que el Reverendo Manson contestara unas preguntas de los fans a las 12 de la noche en la FNAC. Sí señor, una vida plena.