Hace poco que he descubierto en YouTube los "Fall Photo Tours" (me imagino que esto llevarán siglos haciéndolo), y me han hecho mucha gracia. Vamos, los álbumes de fotos de recuerdos de toda la vida pero en plan "influencers" y a reventar de filtros.
Como me gustó la idea, pues decidí salir móvil en mano por el barrio a recoger instantáneas, sobre todo árboles, que me parecían especialmente bonitos con el abanico de colores y matices que nos ofrece el otoño (el mejor del año) y a fotografiar también objetos o momentos que me fueran a traer algún buen recuerdo de este último trimestre del año.
Puede que repita la idea. Me ha gustado hacer estas pequeñas "píldoras de recuerdos".
Válgame... seis años hace ya que un 1 de mayo de 2018, día del trabajador, me lo pasé currando para dar forma a este blog. Dadas mis nulas capacidades para el mundo digital, me costó un mundo hacer este sencillo diseño para trasladar lo que había hecho toda mi vida en papel a un formato virtual. Gracias a que tuve una ayuda inestimable fui capaz de plasmar en la pantalla lo que me venía rondando en la cabeza.
La filosofía sigue siendo la misma del primer día: dejar constancia de películas, libros, discos, experiencias... que me han gustado, animalillos que me han llamado la atención, labores que voy tejiendo a golpe de ganchillo, tener las recetas juntas en un solo sitio y, como no, todo lo que me apasiona de mis dos épocas del año favoritas: Halloween y Navidad.
Lo más visto
Ya lo expliqué en la presentación de esta Bitácora Improbable: no voy de gurú ni especialista en nada y escribo sobre lo que voy descubriendo o lo que me ha gustado toda la vida. Pero lo que les aseguro es que cada entrada está hecha con todo el cariño e interés y que, si publico algo, es que me ha llamado totalmente la atención y hay muchas, muchas horas detrás de buscar información sobre el tema o echarle imaginación, por ejemplo, a la crónica de un festival punk que nunca fue.
Así que solo me queda, una vez más y con toda la emoción del mundo AGRADECER (siempre con mayúsculas) a todas las personas que leen este blog, que dan ideas, que dan un like en redes, que dejan comentarios, que corrigen los fallos, que repostean... porque nunca pensé que lo que empezó como un intento de ponerme un poco al día en algunas tecnologías, acabaría siendo una forma de contactar con tanta y tan buena gente. ¿Más de 50.000 visitas? ¿En serio?
MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODO EL MUNDO (nunca mejor dicho viendo desde donde aparecen visitas, que lo sigo flipando con eso).
Madre mía... cuando me di cuenta de que han pasado treinta añazos de esta joyita... ¿Seguro? ¿Tanto?
Vamos a poner en contexto este disco: septiembre de 1993. Guns N´Roses son los put** amos del mundo, pero también son el grupo peor avenido y con más movidas chungas internas. Axl es el dictador que dirige la banda con puño de hierro y los problemas de drogas y alcohol son el pan de cada día del resto de miembros.
En estas estábamos cuando Duff McKagan, mi gunner favorito de siempre, tenía una serie de temas que Axl no aceptaba para incluirlos en los discos de la banda. Total, que McKagan decidió reunir esas canciones y crear el "Believe In Me". Y si indico que era solo la negativa de Axl la que impedía que los temas vieran la luz bajo la marca "Guns", no es solo porque lo diga yo, sino porque así lo manifestaba Duff y de hecho todo el resto de la formación participa en el disco. Por algo sería...
Entrando ya en materia, en este trabajo se pueden encontrar todos los géneros que le gustan al bajista de Seattle: por supuesto punk, rock, canciones a medio tiempo, baladas, y hasta un rap. Es un disco ecléctico, que Duff definió en su día como "muy humano y con muchos errores". El productor fue él mismo junto a Jim Mitchell. ¿Les suena este nombre? Sí, uno de los productores de Guns N´Roses. Ah, y el trabajo salió a través de Geffen Records, sí, la discográfica de la banda.
Por supuesto tengo que destacar la lista de colaboraciones, más bien colegas y amigos, que participan a lo largo del disco: por supuesto Slash, Gilby Clarke, Matt Sorum, Dizzy Redd y Teddy Andreadis de los Guns N´Roses; West Arkeen, Lenny Kravitz, Sebastian Bach, Rob Affuso, Snake Sabo y el mismísimo Jeff Beck.
Tengo que confesar que, si me hiciera un tatuaje, sería la portada de "Believe In Me". Me encanta el diseño realizado por Michael Leurs. La verdad es que refleja muy bien la situación de McKagan en aquel momento: si tomamos el esqueleto como una metáfora de degradación física, lo clava. Este esqueleto punki está medio derrengado sobre una copa de cocktail, con una botella de sabe Dios qué alcohol en una mano y un cigarrillo en otra. Y es que el propio Duff ha hablado largo y tendido del problema de adicciónes varias y graves que sufría en esa época. Solo indicar que, debido a evidentes problemas cutáneos, llevaba constantemente guantes por el mal estado de sus manos. Es más, me resultó tremendamente curioso que en su autobiografía "It´s So Easy: And Other Lies" (2011) se salta la creación y gira de este disco, del que no comenta nada. Me encantaría preguntarle el motivo. Me llama la atención. Y la contraportada tampoco tiene desperdicio: un Duff sentado, doblado, con la cabeza abajo... ¿Metáfora también de agotamiento, decaimiento, estar superado por la situación...?
Pero volvamos al disco. Me encanta. Ya sé que la voz de Duff no estaba en su mejor momento ni de lejos, pero canciones como la que da título al disco, "Ten Years" (homenaje/recuerdo a una reunión de excompañeros de instituto), la balada "Could It Be U" o, mi favorita, "Man In The Meadow", son joyas sinceras, honestas, en las que no tiene ningún reparo en mostrar sus inseguridades, nostalgias, y, por supuesto, fortalezas y convicciones político/sociales, como en la reivindicativa "The Majority". Por cierto, las canciones están compuestas en su mayoría por el propio Duff, con alguna excepción como West Arkeen ("Man In The Meadow") o Matt Sorum ("(Fucked Up) Beyond Believe").
Total, que ni que decir tiene que me hice con el cd el primer día y me lo aprendí de cabo a rabo. Me compré todas las revistas habidas y por haber para enterarme hasta el último detalle de todo lo que rodeara al disco y, afortunadamente, en aquella época tenía la MTV Europa y pude atesorar unas cuantas entrevistas bien interesantes como la concedida al encantador Ray Cokes en el programa Most Wanted. Aquí vi por primera vez el vídeo de la canción que da título al trabajo, "Believe In Me". Imagínense, no cabía en mí de gozo e ilusión y al cabo de pocos días, yendo a mi tienda de discos favorita (en la que acabaría trabajando meses más tarde), veo dos acontecimientos que hacen que casi me caiga redonda en el sitio: Duff no solo iría a firmar discos a la tienda, sino que al día siguiente tocaba en Madrid. Bueno, bueno, bueno...
Resumiendo estas "vivécdotas" les digo que a la firma de discos llegué tarde por motivos laborales, pero eso no me impidió entrar en la tienda y verle un buen ratito. Al incorporame a la fila para la firma, avisaron que Duff se iría en breve y, ni de coña iba a llegar a atendernos a todos los que quedábamos allí, así que volé a meterme en la tienda y quedarme embelesada mirándole. Lo primero que recuerdo es que me impresionó lo grande que era. Obviamente ya sabía que es altísimo, pero como en aquella época estaba tan tremendo por sus malos hábitos, me pareció que era gigante. Vamos, que salí de allí levitando.
Y al día siguiente sí que llegué con tiempo más que de sobra para ponerme en primera fila en la pequeña sala donde tocó. 28 de octubre de 1993. Diez de la noche. Sala Revólver. Tenía clarísimo que esa noche no iba a sentirme tan timada y decepcionada como me había sentido tres meses antes en el concierto de Guns N´Roses en el Calderón. Y les aseguro que lo digo con toda la pena del mundo, con toda la ilusión que esperaba ese evento tras la cancelación el año anterior (¿se acuerdan de lo de la aluminosis?). Pero no, esa noche de octubre sabía que Duff no me iba a decepcionar. Y así fue. El sonido no sería el mejor y de hecho además mi querido bajista sufría una lesión en el pie que parecía molestarle al andar, pero derrochó energía, buen rollo, entrega y ganas de agradar, que por supuesto se contagió al respetable. Fiel a mi tradición, canté todos los temas a pleno pulmón, disfruté tremendamente con la banda y la interpretación de los temas y lo único que lamenté fue estar en un lado del escenario, en lugar de en el centro, para poder haber cogido a Duff cuando se lanzó en plan "diver" a la audiencia. Da lugar, me llevé un escupitajo de los muchos que lanzó al público (somos punkies ¿recuerdan?) y con eso me conformo. Uno de los conciertos de mi vida, sin la menor duda. Salí afónica, deshidratada y extasiada.
En fin, que todo lo que me recuerda este disco cada vez que lo escucho es bueno. Me alegro infinitamente que Duff superara sus adicciones, encontrara a la extraordinaria Susan Holmes, pilar indispensable para su recuperación (gracias Susan de corazón) y tuviera un auténtico renacer personal y profesional. Y décadas más tarde, sigo pendiente de sus trabajos y colaboraciones, porque no solo encontramos grandes canciones en "Believe In Me".
Termino con esta foto, de mis favoritas de él, en Atocha, uno de los lugares favoritos de mi ciudad. Casi lloro de la emoción cuando le vi posando en medio de la plaza, en medio de la promoción del disco. Por cierto, ¿les he comentado alguna vez que tengo desde hace 32 años un poster de Duff que he colocado en todas las casas por las que he pasado? Jejeje...
No podía ser que no le dedicara un especial a uno de mis géneros favoritos: LA COPLA. Así, con mayúsculas.
Imposible que en una sola entrada pueda nombrar y destacar todos los artistas, canciones, libros, películas... copleros que me fascinan. Así que aquí se puede aplicar a la perfección aquello de "no están todos los que son, pero son todos los que están".
Saquen su abanico y su parte más "dramas" y gocen de estos favoritos especial copla.
- Mejor película: "Embrujo" Dir. Carlos Serrano de Osma (1948)
¿Basada en hechos reales?
71 minutos de gloria. Eso es lo que dura este experimento cinematográfico del original director Carlos Serrano de Osma. ¿En serio estoy uniendo la expresión experimento cinematográfico a Lola Flores y Manolo Caracol? Pues sí señores, sí.
Esta película la lió parda. La historia es muy simple, y con muuuuchas similitudes con la vida real de los protagonistas ya citados: Manolo descubre el talento de la joven Lola (ni los nombres les cambiaron), la contrata y la promociona. Ella le acaba superando en éxito y reconocimiento y emprende el vuelo en solitario. Hala, a hacer las Américas. Mientras, él cae en el alcoholismo y la depresión, no solo por celos profesionales, sino porque se ha ido su gran amor.
¿Les parece algo típico tópico? Les aseguro que en cuanto ven el montaje de la película olvidan esta idea. Planos con cámaras situadas en ángulos imposibles, imágenes que incluso parece que no tienen sentido ni relación con la trama... vamos , que parece que la película la montó Dalí. Surrealismo puro.
Y claro, estamos en la España de finales de los cuarenta. Digamos que, no es que al público no le gustase porque quería ver la típica peli de folclórica con las canciones completas con planos normales y se encontrase con este experimento. Es que se lió parda en muchas sesiones y ¡¡¡ni los actores quedaron satisfechos con el resultado!!! Nadie entendía nada, excepto el gran Fernando Fernán Gómez, que como genio adelantado a su tiempo, sí estuvo de acuerdo con la alternativa que presentaba Serrano de Osma, en lugar de ofrecer un film más del repertorio folclórico-cañí.
- Mejor libro: "¡Ay, campaneras! Canciones para seguir adelante" Lidia García García (2022)
Qué maravilla. Qué cantidad de información y qué bien organizada y documentada en esta obra de Lidia García García.
Esta albaceteña licenciada en Filología Hispánica hace un análisis exhaustivo de las historias y el propio contexto histórico detrás de la copla. Desde las zarzuelas que intentaban reivindicar los derechos de la mujer, el cuplé, hasta llegar a la copla moderna, Lidia le da un gran repaso a todo el género, con datos, observaciones e indagaciones que dan una idea completa de lo que ha significado y de cómo la copla ha servido para hablar sin tapujos sobre temas que la censura no hubiera permitido en cualquier otro caso.
Capítulo aparte merecen las miles de anécdotas que salpican el texto: la lengua viperina de Raquel Meller (sí, la misma que dijo que Sara Montiel "cantaba como un sereno"), el robo de la música de La violetera por parte de Charles Chaplin, lo que lo flipó Nietzsche con "La Gran Vía" o el cariño y la admiración del gremio de los carteristas por el Maestro Federico Chueca.
Ojo, que además este libro tiene el MARAVILLOSO añadido de contar con una playlist donde pueden ir escuchando las canciones de las que se habla, lo cual hace aún más amena la lectura (¿cómo lo dicen ahora? ¿Una experiencia 360? ¿Una experiencia inmersiva?):
En fin, que es un fantástico libro tanto para el aficionado como para el profano que, ¡cómo no!, les recomiendo encarecidamente que lean.
- Mejor disco: "La copla" Rocío Jurado (2007)
Recopilatorio editado en el 2007 que recoge las interpretaciones de La Más Grande de éxitos copleros tan conocidos como "Y sin embargo te quiero", "Cinco farolas" o "El romance de la otra".
Joya absoluta, con unos arreglos orquestales impecables. De obligada escucha. Vean, vean y gocen:
"Me mojé las manos de sangre y me las las lamí con la lengua. Porque era mía."
"¡Floja, delicada, mujer de mal dormir es quien tira una corona de azahar para buscar un pedazo de cama calentado por otra mujer!"
De qué mente coplera y maravillosa van a salir estas frases lapidarias, exageradísimas, "extreme", si no del grandísimo autor Federico García Lorca.
Todas ellas son pronunciadas por el personaje de la Madre en "Bodas de sangre" (1933). Esta obra, como otras de Federico, son auténtica copla hecha teatro, drama, conflicto, amores no resueltos... ¡Qué maravilla, qué exceso, qué no quedarse nada dentro!
- Personaje coplero: Antonio Amaya
No me vas a grabar más
Granadino criado en Jaén, artista de varietés en sus comienzos con Celia Gámez, coplero, amigo de Rafael Conde "El Titi", pionero de la escena gay en Sitges y primer varón español que posó en cueros para la revista Party. Ahí es nada.
Le llamaban Colorines
Antonio Amaya alcanzó la fama interpretando "Doce cascabeles" a las que siguieron "¡Ay, infanta Isabel!", "La reina Juana" y "Me gusta mi novia" entre muchas otras.
Por favor gocen de esta aparición del gran Antonio Amaya en el programa "La Copla" de Carlos Herrera. Él mismo nos explica lo de los "colorines": "¡¡¡Dónde hay coplas hay alegría!!!" ¡Qué picarón!
- Dato coplero: La Camboira, Postigo y Agatha´s friendship
Reconozco que yo tampoco me lo creí cuando me lo dijeron. ¿Lauren "Cantares" Postigo haciendo de traductor entre su mujer, La Camboira, y Agatha Christie? No way! que dirían en la pérfida Albión.
Pues sí, damas y caballeros: En 1967, la escritora iba en el metro londinense y lo flipó cuando vio un cartel que anunciaba la actuación de Carmen Salazar, aka La Camboira. En él, la cantante aparecía tumbada en la playa, vestida de flamenca y con una navaja en la liga. Normal que por ahí fuera tengan la imagen que tienen de nosotros, si nos íbamos promocionando así. Total, que a la Christie le faltó tiempo para comprar entradas para el espectáculo.
La escritora quedó fascinada con el buen hacer escénico y la personalidad de La Camboira y, gracias a que Lauren sabía inglés, ambas pudieron conversar y mantener correspondencia durante nueve años.
¿Que todavía creen que me lo estoy inventando? Pues vayan al siguiente apartado.
- Imagen coplera: Camboira y Agatha
Ahí están las dos. ¿Cómo s´an quedao?
- Vídeo coplero: "Te lo juro yo" Lola flores cantando a Fernando Fernán Gómez
Ya me pueden decir lo que quieran, que esto no me lo supera nadie. Curioso que Fernando Fernán Gómez aparezca tanto en esta entrada, cuando a priori no tendría tanta relación con este mundo.
Pues ya ven, "Embrujo" no fue la única vez que Fernando y Lola cruzaron sus vidas artísticas. En la peli "Morena clara" (1954) ella interpreta a Trini, una gitanilla especializada en robar jamones y él al impacable fiscal especializado en estos delitos. Como cualquier otra versión de Pigmalión, Fernán Gómez se lleva a su casa a Trini a servir, y así de paso ver si la refina un poco. Lola se enamora perdidamente de él pero son dos mundos irreconciliables. Y aquí llega el drama, y con él, esta interpretación desgarradora de la canción del Maestro Quiroga, con la letra convenientemente adaptada a la trama de la peli.
Cojan, cojan kleenex antes de darle al play.
Marifé de Triana "Cantares"
Y no me pienso dejar en el tintero a la gran Marifé, esa mujer que no cantaba ni interpretaba, sino que VIVÍA la copla. Les dejo este espectacular programa de Cantares donde no le importa ser entrevistada con los rulos puestos pero, eso sí, con el look de una reina en el escenario:
- Favorito random coplero: Pin Yoda Flores
Cómo no voy a lucir orgullosa este pin de los geniales Pájaroflama.
Espero no ponerme muy "intensa" porque esta banda lleva muuuchas décadas acompañándome y, a diferencia de Rammstein y Oomph!, aquí sí que tuve contacto directo con seguidoras del grupo y fui una más del club de fans oficial (¿o uno más? Luego les cuento)... ¡Vámonos a los 80!
DIE AERZTE: ¿pero esto es punk?
Corría el año 1982 cuando en Berlín se juntaron el cantante y guitarrista Jan Vetter (aka Farin Urlaub), el batería Dirk Felsenheimer (el mítico Bela B.) y el bajista Hans Runge (aka Sahnie). Los tres fundaron Die Aerzte (= los médicos), un grupo que no tardó en hacerse un nombre en la escena punk de la ciudad.
Bueno, punk... que lo dicen ellos...
Éramos todos unos chiquillos
Unos pocos años más tarde, cuando yo compraba la revista Bravo en Benidorm para conseguir información que aquí llegaba poco, o no llegaba, de ídolos varios (Bowie, Iggy Pop, Alicia Cooper...), me fijé en los pintas estos de "los médicos" por su look gótico punk tan aparentemente sofisticado y transgresor. Miren, nos les voy a engañar: que me gustó el Bela B y punto.
Total, que gracias a las tiendas de importación a las que compraba vinilos por catálogo (¡qué tiempos!) me hice con algunos de sus discos, comenzando por el Ep "Zu schön um wahr zu sein" (= demasiado bonito para ser verdad). Bonito... Cuando aquello empezó a sonar en el tocadiscos no daba crédito. Para mí el punk eran los Pistols, Ramones, Stooges, Exploited... pero esto... definitivamente no. Lo que sonaban eran unas canciones mucho más relacionadas con el "bedroom pop" de hoy en día que con el verdadero punk. Vamos que si eso era punki, Bruno Mars es la reencarnación de G. G. Allin.
Pero el caso es que seguí dándoles oportunidades porque, si bien el estilo seguía pareciéndome más cercano al pop, el caso es que fue mejorando y las composiciones cada vez estaban más trabajadas.
Mi orgulloso título de miembro del club de fans de la mejor banda del mundo
Hagamos el primer gran salto en el tiempo. La banda fue cambiando de componentes hasta que en 1993 se unió el músico chileno Rodrigo González, el bajista que han mantenido hasta ahora. Para mí fue el toque de calidad que necesitaban para madurar el sonido del grupo. Sin él estoy segura que los fans jamás hubiéramos disfrutado de trabajazos como "Die Bestie im Menschengestalt", "Le Frisur","13" o mi favorito "Planet Punk". ¡¡¡Ay qué tiempos cuando tenía el canal de vídeos alemán VIVA y tenía decenas de cintas VHS con vídeos, entrevistas, documentales, actuaciones... de estos muchachos!!!
Evolución de los fanzines del club de fans a lo largo de los años
Tal fue mi afición, que cuando ya tuve un nivel aceptable del idioma de Goethe, ni corta ni perezosa me apunté al club de fans oficial. De cuando te apuntabas por carta y tenías que hacer la transferencia yendo al banco. Qué experiencia... Resultó que debía ser el único (sí, digo único y no única) fan español del grupo y causé "cierto revuelo". No, no crean que es por echarme flores, fue tan sencillo como un error de interpretación con mi nombre: me llamo María José, pero por Alemania por lo visto lo del primer nombre les sobra, y "las miembras" del club creyeron que "José" era un apuesto español estilo Antonio Banderas que se les había unido. Les juro que a la semana de apuntarme tenía el buzón a reventar de cartas de muchachas a las que decepcioné espantosamente explicando que era una chica, por lo que el chorreo de misivas descendió estrepitosamente en tiempo récord. Eso sí, la atención de las que llevaban el club fue maravillosa y las cartas, fanzines y fotos firmadas llegaban con la misma frecuencia como si viviera en Hamburgo (por un poner). Ojo que estuve en el club como unos cuatro años y nunca me faltó material a raudales por su parte.
Tres discazos
Demos otro brinco en el tiempo: para que se hagan una idea de lo imbricados que están mis recuerdos con este grupo, el 11 de septiembre de 2001, mientras las Torres Gemelas se venían abajo, yo estaba en la tienda Saturn de la Alexander Plazt de Berlín con dos cerros de cds y vídeos del grupoen mis brazos, en mi primer (y único) viaje a Alemania para conseguir todo el material que pudiera. Tanto clientes como empleados estaban arremolinados en la zona de las televisiones. Me acerqué a un caballero al que le pregunté qué ocurría y él, muy amable, me contestó que un avión había chocado contra una de las torres. En ese momento se produjo el choque contra la segunda. Yo, que estaba en el séptimo cielo por tener en mis manos todo el material que llevaba ansiando durante décadas, como que pasé un poco del tema. Madre mía cuando llegué a la casa donde me estaba alojando y vi lo ocurrido...
¡Con qué cariño guardo este cómic adquirido en el mítico barrio berlinés Kreuzberg!
No quiero dejar de recordar la noche de Halloween de 2002, creo que el mejor de mi vida. Ese día me fui de un trabajo que fue una de las peores experiencias laborales en una multinacional muuuuy conocida. Y esa noche se estrenó el concierto acústico "Unplugged - Rock and Roll Realschule", grabado en el colegio donde alguno de ellos había estudiado la carrera de Música. Ahí estaba yo clavada viendo la MTV entusiasmada, flipando con las pedazo de versiones que hicieron de sus clásicos. Y luego, en los Conciertos de Radio 3 de La 2, pusieron el de los Murderdolls. ¿Mejor Halloween? Imposible.
Foticos firmadas que mandaban desde el club
El grupo a lo largo de su larguísima carrera ha tenido mil altibajos, se ha separado, han tenido sus proyectos en solitario, han vuelto y ahí siguen. Quizá su música ya no me sorprenda y siga tirando de discos antiguos cuando quiero disfrutar de su trabajo, pero ahí sigo, muy contenta cuando veo que la banda saca alguna canción o vídeo, voy revisando las novedades en su web bademeister.com... y que siguen en forma girando por su circuito teutón habitual.
¿Los veré alguna vez cara a cara en un concierto? Pues si es así, vive Dios que se van a enterar que esta fan española que lo es, está allí.
Siguiendo con las bandas alemanas que me han robado el corazón y los oídos, sigamos con Oomph!, a los que podríamos considerar los padres del grupo de los que hablamos la semana pasada, los Rammstein. Sí, ya sé que a estos no les gusta que les llamen plagiadores pero, señores, es que Oomph! llegaron primero.
Les presento a Dero (excantante y exbatería), Crap (guitarrista) y Flux (bajista).
Crap, Dero y Flux (de izda a dcha)
Qué maravilla cuando les vi en 2001 como teloneros de HIM. Bueno, no fui la única que debió pensar eso porque, a pesar de que solo conocíamos a la banda los tres alemanes que estaban en primera fila, y algún fan más de aquí, el concierto de Vile Valo fue tan lamentable, que el respetable empezó a pedir que salieran otra vez los teloneros. Qué triste es eso. Solo dos veces he vivido la misma situación. La otra fue en un concierto/tomadura de pelo (y lo digo con pena) de Cradle Of Filth, donde la gente empezó a reclamar desde la segunda canción que volvieran los Moonspell. Pedazo de cabreo que se agarró el Dani Filth, pero chico... cuando timas a la audiencia...
Pero retomemos el tema. Qué tonta fui en esa ocasión de no acercarme a charlar más con ellos. Al finalizar el concierto estaban tomando unas copas en la barra de la sala y, maldita timidez, solo les dije de lejos que el concierto había sido "geil", algo así como estupendo en alemán, y ellos lo agradecieron con una gran sonrisa y un "danke schön". Qué majos.
Avancemos. Para mitad de los 2000 ya había conseguido sus discos a precio de oro de importación y disfrutaba de trabajos como "Defekt", "Plastik" y "Ego", por nombrar mis favoritos. Estaba clara la evolución de la banda de un sonido industrial muy crudo y a veces chirriante hacia un sonido más pop, eso sí, sin perder la fuerza guitarrera que es marca de la casa. ¿Cuántas veces escuché este "Ice Coffin" de "Defekt"? Aparte de la dureza de la música, me encanta que las letras que escribía Dero fueran un "drama" como a mí me gusta:
"¡No me salves!
Mejor déjame aquí solo en mi ataúd de hielo."
Madre mía... Qué exagerao es el chacho.
Y qué decir de temas como "Das Weisse Licht" ("La luz blanca") o "Niemand" ("Nadie). Maravillas.
Y llegó el gran pelotazo de la banda "Warheit oder Pflicht" ("Verdad o reto") de 2004. Aquí los éxitos se sucedieron sin cesar, gracias también a vídeos inspirados en películas clásicas de terror, como Frankestein o El exorcista. Genial, porque así estaban en "heavy rotation" en el canal alemán VIVA y pude disfrutar de más entrevistas e información sobre la banda. Mi canción favorita del disco: "Sex hat keine Macht" ("El sexo no tiene ningún poder") -no se lo creen ni ellos-:
La banda siguió haciendo magníficos discos que fueron un éxito detrás de otro como "Glaubeliebetod" (Creenciaamormuerte) del 2006 y con "Monster" (2007) consiguieron más reconocimiento internacional, al colar en la banda sonora de la peli "Alien vs Predator: requiem" la canción "Wach auf!" (¡Despierta!). Pero de esta época y de ese disco destaco sin duda la tremenda "Beim erstem Mal tut´s immer weh" (la primera vez siempre hace daño). Cancionzaca.
¿Y cuándo me topé de nuevo en el camino con los Oomph!? Pues en 2016, cuando presentaron el álbum que conmemoraba sus 25 años de carrera, "XXV". Otro magnífico concierto, ya como cabezas de cartel, donde tocaron de forma impecable clasicazos de su carrera, mezclados con temazos de ese nuevo álbum, como "Nicht von dieser Welt" ("No de este mundo"). ¡Ellos sí que no son de este mundo!
Cuando les vi de nuevo en 2019 poco podía imaginarme que sería la última vez que vería a Dero cantando con la banda. Durante el confinamiento en 2020 se replanteó su existencia, no sé si sería ya cristiano o no, pero el caso es que, tras el estudio de la Biblia, decidió abandonar el mundo de la farándula y dedicarse a expandir la palabra de Dios.
Foto promocional del álbum "Ritual" (2019)
Total, que Flux y Crap están finalizando, o ya tienen grabado el nuevo álbum, hay gira contratada, pero no consigo averiguar quién es el nuevo cantante que tiene la dura tarea de sustituir al carismático y pedazo de cantante que es, y siempre será, Dero. Lo último que sé de la banda es que pedían el voto en eurovisión para sus colegas de Lords Of The Lost.
En fin, da igual. Tengo muchos y muy variados discos de estos caballeros de Wolfsburgo para disfrutar toda mi vida, y los recuerdos de tres pedazo de conciertos a los que tuve la suerte de acudir. Larga vida a Oomph!
Me parece rarísimo que no haya hablado en este blog de tres grupos fundamentales en mi existencia, o que lo haya hecho muy poco.
Die Aerzte, Rammstein y Oomph! Ahí es nada.
No pretendo extenderme en comentar sus discografías respectivas, más que nada porque cada uno merece casi un blog por separado. Pero quiero al menos rendir homenaje a estos músicos cuya obra lleva haciéndome compañía desde hace décadas, y casi cada canción suya ha puesto la banda sonora en tantísimos buenos y malos momentos.
Hoy empiezo por los muchachos originarios de la Alemania Oriental...
De izda a dcha: Richard, Oliver, Christoph, Till, Flake y Paul
¿Cómo conocí a Rammstein? Pues seguro que a través de la banda sonora de "Lost Highway" (1995). En ella se incluían dos canciones del primer disco del grupo, "Rammstein" y "Heirate mich" ("Cásate conmigo"). Según las escuché ya estaba buscando el disco completo donde aparecían estas canciones: "Herzeleid" (1995), que se puede traducir como "pena en el corazón", "dolor en el corazón", ¿quizá "mal de amores"? Según escuché el tema que lo abre, no me entró ninguna pena en el corazón, más bien me explotó la cabeza. "Wollt Ihr das Bett im Flamen sehen?" ("¿Queréis ver la cama en llamas?") es como un combate de boxeo en el que todos los puñetazos te caen en los oídos. ¡Qué digo boxeo! ¡Es un arte marcial mixta! La verdad es que el Rock industrial ya me encantaba de antes, pero esas percusiones tan bestias de Christoph Schneider y esos guitarrazos de Richard Kruspe y Paul Landers me parecieron de lo mejor que había escuchado. Vamos, que me hice fan fatal. Eso sí, ya saben que, aunque mitómana a muerte, no me ciega la pasión, y la portada de este disco me pareció de lo más cutre y feo que había visto en mi vida.
Qué cosa más fea y más pobre de portada
Escuchen, escuchen y vean:
Total, que empecé a interesarme por todo lo que rodeara al grupo y, afortunadamente en aquella época, tenía el canal musical alemán VIVA en casa, así que tenía fuente de información asegurada. Ah, y la fiel compañera Bravo, la revista también alemana en la que, bajo la apariencia de Súper Pop a lo teutón, te podías encontrar un montón de información sobre grupos que aquí no llegaban ni de coña (y no solo estoy hablando de artistas alemanes).
No tuve que esperar mucho para disfrutar, qué digo disfrutar, gozar; qué digo gozar, extasiarme con el siguiente trabajo de la banda: "Senhsucht" (1997) (= deseo ardiente, anhelo). Madre mía... ese "Du hast" ("Tú tienes" o, si consideramos cómo se pronuncia y de lo que va el tema sería también, "Tú odias"), ese "Eifersucht" ("Celos"), ese "Engel" ("Ángel"), esta última con un pedazo de vídeo donde se recreaba la mítica escena del bar de Vampiros La teta enroscada en la peli "Abierto hasta el amanecer", pero versión Till Lindemann y cía.
Este trabajo me pareció mejor aún que el anterior. Rammstein se hicieron muy conocidos y ya estaban y sonaban por todas partes. Y esto hizo que pudiera ir a verles por primera vez a la sala Canciller II. Pedazo de concierto. Casi salimos todos abrasados, pero qué sonido y puesta en escena amigos.
Y el sumun llego con su tercer disco "Mutter" (= "Madre"), del año 2001, si nos saltamos el espectacular directo publicado entre el segundo y este "Mutter", "Live aus Berlin" de 1999. Buah chaval... Ya solo con aquel primer single "Sonne" (="Sol"), supimos que el álbum iba a ser un pepinazo. Y lo fue. Canciones como "Ich will" (="Yo quiero"), "Links 1 2 3" (="Izquierda 1 2 3") o el pelotazo "Feuer frei", formaban parte del que para mí era el mejor disco de la banda. Solo les comento una anécdota: en el viaje que hicimos una de mis hermanas y yo a Valladolid para ir a ver tocar a Placebo, "Mutter" estuvo sonando los 190 kms de ida y los otros tantos de vuelta "non stop".
¡Cómo no les iba a ver a la sala Macumba cuando presentaron el álbum! Lo flipé, porque antes del concierto se paseó el cantante Till Lindemann entre la gente por todo el recinto, sin que nadie se percatara. O a lo mejor quien sí le reconoció le pasó lo mismo que a mí. Como iba con cara de pocos amigos, cualquiera se acercaba a la criaturita, que pequeña precisamente no es. Por cierto, aunque Macumba era la típica discoteca de tamaño medio, no se cortaron en llevar todos sus números pirotécnicos y por momentos temí que el techo saliera ardiendo y con ello, todos los presentes fuéramos parte de una barbacoa humana. No sé, me imagino que para ese año ya habría inspecciones de bomberos antes de autorizar semejante espectáculo, ¿no? Vale que Lindemann parece que tenía como una titulación de experto en prevención, pero...
Miren, miren qué gozada la escena de la peli "XXX" de Vin Diesel donde aparece el grupo tocando "Feuer Frei":
Durante los siguientes años seguimos con fervor a la banda, hasta que vino el primer palo. Ese "Reise, reise" del 2004. Madre de Dios, qué cosa más mala. Me pareció terrible que lo mejor que pudieran sacar tras tres años fuera ese "Mein Teil" (="Mi parte), "Amerika" o "Keine Lust" (="Sin ganas"). Sin ganas de escucharles me quedé yo, prefiriendo cualquiera de los discos anteriores. Aún así, el directo es el directo, y a Leganés que me fui para verlos tocar en el concierto más apabullante que he visto, en relación con puesta de escena, y en el que más miedo he pasado. Fui con mi querido antimonitor del Campamento Krypton B. Sánchez, y prácticamente segun entramos, la avalancha humana que se concentraba (literal) en la plaza de toros cubierta, nos separó. Yo quedé atrapada contra uno de los muros de la parte de atrás y, viendo que estaba claro que habían vendido entradas de más, recé para que nadie se tropezara o estornudara porque de allí no salíamos uno vivo. Y, aún estando tan lejos del escenario, me llegó el calor de las pirotécnicas y los lanzallamas. ¿Morir aplastada o abrasada? Vaya dilema. Eso sí, otra cosa que recordaré de por vida de este evento fue que pasó por nuestro lado el mismísimo Nacho Vidal, que por cierto iba de la mano de Tammy, la gótica del reality "La casa de tu vida".
Posando "pa" la Bravo
Lo peor estaba por llegar: "Rosenrot" (="Rosa roja") en 2005. Este disco para mí ya no había por donde cogerlo. Por lo visto eran descartes o canciones que no habían entrado en el anterior más alguna nueva. Con todo el dolor de mi corazón les digo que no salvo ni una sola canción.
Mutter, tiempos gloriosos
Tras un segundo disco en directo en 2006, en 2009 se publicó "Liebe Ist Für Alle Da", del que no tengo nada que decir porque no me interesó ni mucho ni poco ni nada. Más de lo mismo, pero peor.
Y después... la nada. Silencio del grupo durante diez años. Hasta que en 2019 salió su disco "sin título", vaya como el "black album" de Metallica, que no trajo nada nuevo musicalmente y sí una serie de temas que (cuánto siento decirlo) me aburrieron mortalmente (madre de Dios ese vídeo de "Deutchland" de casi diez minutazos...). Y, durante el confinamiento por la pandemia, estuvieron componiendo "Zeit" (="Tiempo"), su octavo álbum de estudio, publicado en 2022. Que no quiero hacer chiste fácil con el título, pero que desde luego tiempo para darle un aire a su estilo se ve que no tuvieron porque nos ofrecen más de lo mismo en canciones como "Zeit", "Zick Zack" (qué grima de vídeo) o "Dicke Titten" (="Tetas gordas"). ¿Qué? ¿En serio? Sé que finos no han sido nunca, véase el numerito clásico del cantante en los conciertos con los dos tetrabricks de leche metidos en la entrepierna que al final se acaban desparramando, o el "Te quiero puta" del disco "Rosenrot", pero esto...
En fin, que me da igual que ya sean desde hace años una repetición de los mismos ritmos y composiciones. Los tres primeros discos son gloria bendita que seguiré escuchando hasta el fin de mis días y que me quiten lo bailao.
Quién lo iba a decir. Cinco años después de aquel Día del Trabajador de 2018, aquí estamos celebrando el quinto aniversario de este blog.
Hay que ver lo que hemos aprendido, lo que nos falta por aprender, y lo bien que lo paso preparando y creando estas entradas.
Porque eso es lo que es Bitácora Improbable. Nada de una obligación, ni algo tedioso, rutinario o que me coma la cabeza porque "tengo que publicar"... Todo lo contrario. Sigo con el "espíritu" con el que empecé estas líneas: hablar de lo que me apeteciera sin orden y concierto pero eso sí, lo que contara que me entusiasmara, sin intentar aleccionar ni ir de experta en nada.
Y qué puedo decir de la evolución de este último año. Si comenzábamos en mayo de 2022 con 14.411 visitas, este año cerramos con más de 23.200. Y el ranking de las entradas más visitadas ha cambiado radicalmente con respecto a los años pasados.
Y seguimos con lectores repartidos "all around the world" (siempre me han intrigado esos que la estadística denomina "Región desconocida"):
En cualquier caso, MUCHAS GRACIAS a todos. A los que leen las entradas, a los que dan ideas, a los que hacen comentarios, a los que dan un like o repostean en las redes sociales, a los que avisan de lo que hay que corregir... A todos MIL GRACIAS porque aportáis más diversión aún a esta afición.
Tras un parón absolutamente involuntario, esta semana retomamos las publicaciones con las mismas ganas y entusiasmo de este último lustro.