Mostrando entradas con la etiqueta Pintura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de julio de 2022

Davor Vrankić barroquismo desasosegador


Llevo tiempo interesada por el trabajo de Davor Vrankić desde que le descubrí como ilustrador de la portada del disco "Pantophobie" (2019) de Ni, un grupo francés de avant-garde experimental. Sus obras me resultan muy originales, una mezcla entre curiosidad y desasosiego que me da repelús y me encanta a la vez.

Portada de "Pantophobie" (2019)


Total, que me puse a investigar un poquito sobre él y me enteré que es un pintor y artista gráfico nacido en 1965 en Osijek (Croacia).

Estudió en la Academia de Bellas Artes en Sarajevo de 1986 a 1988, prosiguiendo su formación en la Academia de Bellas Artes en Zagreb, donde se graduó. Posteriormente se fue a París donde estudió "Arte Visual" de 1995 a 1999 en la Universidad Paris VIII.

Desde los comienzos de los años noventa, Davor ha creado pinturas de grandes dimensiones explorando todas las posibilidades técnicas y expresivas con tan solo un lápiz de grafito de 0.9 mm 2B. El resultado es una mezcla de pintura clásica, cómic, fotografía e incluso imágenes en 3D, estilo que mantiene hasta hoy en día.

The Anatomy Lesson Love Story II,
Samson and Delilah (1995-1997)

El croata ha realizado exposiciones en solitario y colectivas. Actualmente expone en el Halle Saint Pierre (París) hasta el 31/12/22 y en CAC Atelier d´Estienne (Pont-Scorff) hasta el 18/09/22.

En palabras del propio autor, lo principal para él en su trabajo es la noción del espacio. Indica que "a través de la representación del espacio, se puede sentir el espíritu de los tiempos en que vivimos. Como en el Renacimiento, con la invención de la perspectiva, hoy con imágenes generadas por computadora y 3D, el espacio ha estallado".

La résurrection (2001)

Aunque reconoce que siempre le ha interesado el cine y la fotografía de los años treinta, no tira de documentación y todas estas influencias emergen espontáneamente, fusionando esos elementos. Si usa efectos fotográficos (desenfoque, el efecto de gran angular, el enfoque en diferentes partes de la imagen...) es para que parezca más real, y prefiere el caos al orden, dado que considera que el primero es el verdadero estado del mundo.

Les Cadeaux (2007-2008)

Como siempre se tiende a etiquetar a los artistas, a Vrankić lo relacionan con los cómics, la ilustración, el surrealismo o el Bosco. Él prefiere hablar de realismo personal o hiperrealismo emocional y desde luego no quiere concebir sus obras como un "producto".

Sea como fuere, echen un vistazo a su obra visitando su página web, https://www.davorvrankic.net/, o su perfil en Instagram @davorvrankic y disfruten de sus magníficos cuadros.

Home variations III (2014-2016)



viernes, 22 de octubre de 2021

Henry Füssli: ¿colgarias sus cuadros en tu dormitorio?


Este año no sabía cómo decorar mi casa en Halloween y he tenido la suerte de descubrir a Henry Fuseli, nombre con el que también se conoce al poeta y pintor suizo Johann Heinrich Füssli.

Este artista nacido en Zurich en 1741 estudió Teología, lo cual se reflejó no solo en sus cuadros, sino también en muchas de sus poesías donde se trataba sobre la fe y la virtud. Otros de los temas  recurrentes en sus escritos fueron la patria y la libertad. Sus amplios conocimientos de arte (ayudados por el hecho de que su padre y su hermano también eran pintores), le llevaron a escribir varios tratados de arte.

Yo a esta chica la he visto en una peli.
Salía de un pozo. ¿Lo colgarían en la
cabecera de su cama?
(El Silencio. 1800)

Pero la faceta que nos ocupa en esta ocasión es la de pintor. Artista de estilo inclasificable (neoclásico, prerromántico... le han llamado de todo), se le vinculó al principio con el Sturm und Drag. Este fue el movimiento literario y musical desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII, que concedió a los artistas la libertad de expresión, la subjetividad individual y la manifestación extrema de la emoción en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la Ilustración.

Por dar algún apunte biográfico más, hemos de decir que tuvo que salir por piernas de Suiza hacia Alemania en 1763 tras realizar unas declaraciones incendiarias en contra del régimen oligárquico de Zurich. En 1764 se mudó a Inglaterra y en 1770 se estableció en Roma, donde decidió ya dedicarse de forma profesional a la pintura. Volvió a Inglaterra en 1779 y allí fue donde se dedicó más intensamente a su obra artística. Falleció en Londres en 1825.

The shepherds dream

Pero lo que aquí nos ocupa es su estilo pictórico, comparado a menudo con Goya, pero que en el caso de Füssli va un paso más allá. Muchas etiquetas se le han puesto al suizo: apasionado, emocional, grotesco... Mi definición es mucho más simple: "malrollero". El tratamiento de la luz, el que las figuras que pinta sean a la par vigorosas y anormalmente alargadas y distorsionadas y las temáticas macabras que trata, causan en el espectador un efecto de desasosiego y desazón importante. En sus cuadros se muestra un mundo nocturno y terrorífico con criaturas fantásticas y sensuales, donde se relaciona el sexo con la pasión y el sufrimiento, mezclando lo erótico con lo macabro.

Las tres brujas (1783) No se mataba
buscando títulos

Definitivamente nunca pondría un cuadro de Füssli de forma permanente en mi casa. Ahora, como decoración para la noche del 31 de octubre... es ideal a la par que elegante y original. Los invitados a mi fiesta de Halloween van a quedar epatados. No me sentiré responsable de las pesadillas que tengan esa noche, jejeje.

Pesadilla (1782) No podía tener 
otro título












sábado, 21 de agosto de 2021

Fan fatal de Maruja Mallo


Hace mucho tiempo que quería rendirle un homenaje a Maruja Mallo. Descubrí a esta gran pintora por casualidad, en un documental que pillé haciendo zapping, y me ganó absolutamente por su personalidad y por su obra. Me indignó que esta mujer que se codeó con Dalí, Lorca, Gregorio Marañón o Buñuel, por nombrar a unos pocos de sus escogidísimos amigos, sea una gran desconocida para la mayoría. Escribo estas líneas con todo mi cariño y admiración a esta carismática artista. 

Maruja Mallo (nombre real Ana María Gómez González) nació el 5 de enero de 1902 en la localidad de Vivero (Lugo). Su padre pronto se dio cuenta del potencial artístico de la niña y, cuando se trasladaron a Avilés en 1913, ya se encargó él de que su hija recibiera formación artística.

Elementos para el deporte (1927)

En 1922 Maruja se traslada a Madrid, entrando a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. ¿Y de quién se hizo íntima allí? Nada más y nada menos que de Dalí, quien la definió como "mitad ángel, mitad marisco". Curioso piropo. En estos años también conoció a gran parte de la Generación del 27 de la que se hizo muy amiga  (llegó a tener una relación profesional-amorosa con Alberti) y formó parte de "Las sin sombrero". Con este nombre se agrupan una serie de mujeres artistas nacidas a finales del siglo XIX y principio del XX y la denominación se debe a la anécdota que protagonizaron Mallo, Dalí, Lorca y la también pintora Margarita Manso: un día, andando los cuatro por la Puerta del Sol de Madrid, se les ocurrió tirar los sombreros que llevaban puestos, gesto que en la época se consideró tal desfatachez que los viandantes les empezaron a tirar piedras y a llamarles "maricones". Genial la respuesta de Lorca a sus atacantes: "Lo mejor de todo es que no lo somos".

Mujer con cabra (1927)

No sería el único lío en el que se metería este grupo de amigos. En una ocasión, Mallo, Manso, Dalí y Buñuel se presentaron en el Monasterio de Silos para escuchar un concierto de canto gregoriano. Los monjes les dijeron a Maruja y a Margarita que "allí no entraban faldas", dicho lo cual, Lorca y Dalí se quitaron sus chaquetas e improvisaron unos pantalones para ambas. En palabras de la propia Mallo: "Fuimos los primeros travestis que entramos en ese monasterio".

Verbenas (1927)

Lorca compartía su afición por el jazz con Maruja, así que ambos iban a ver las actuaciones de una orquesta de este género que tocaba enfrente de la Residencia de Estudiantes. El comentario de ella sobre Lorca en estos eventos tampoco tiene desperdicio: "A Federico le maravillaba ver a los negros a través del verde del peppermint que nos bebíamos mientras tocaban".

Antro de fósiles (1930)

Formó parte de la Escuela de Vallecas, movimiento artístico creado por el pintor Benjamín Palencia y el escultor Alberto Sánchez en 1927. Pretendían renovar el arte en España siguiendo las vanguardias europeas.

Naturaleza viva (1939)

Qué talento no tendría esta mujer que el mismísimo Ortega y Gasset, organizó la primera exposición de Maruja en 1928 en la sede de la Revista de Occidente, de la que era director. Fue un verdadero éxito. En 1932 consiguió una beca para para ampliar estudios en París y allí también se codeó con lo más granado de la modernidad. De hecho, el propio André Breton le compró el cuadro "El espantapájaros", que era una de las obras en la exposición individual "Antro de fósiles". En esa misma exposición conoció a Picasso, con el que también entablaría una gran amistad.

El espantapájaros en cuestión

Volvió a Madrid y en 1933 compaginó sus actividades artísticas con la de profesora de dibujo y pintura en un colegio de Arévalo (Ávila). De aquella época es la siguiente anécdota: Maruja iba al colegio en bicicleta y hubo un día que tenía tanto frío (ya sabemos cómo son los inviernos en Ávila), que se metió con bicicleta y todo en una iglesia en la que se estaba oficiando una misa. Tras darse una vueltecita por el recinto y entrar un poco en calor, Mallo salió tal y como había entrado. Según sus propias palabras "las beatas pensaron que había sido la aparición de un ángel". 

El racimo (1944) Un prodigio
geométrico

En 1936 tuvo que exiliarse por su conocida defensa de la República y emigró a Buenos Aires. También allí se reconoció y alabó su obra, intimando con los círculos de los personajes más acaudalados e influyentes. Sin embargo, no era del agrado de la sociedad argentina en general por considerarla "fea y extravagante".  Desde esta ciudad envió artículos a La Vanguardia en defensa de otros gallegos exiliados o vilipendiados en España. Viajó a Nueva York (más éxitos, reconocimientos y relaciones con destacados personajes) y posteriormente a Chile, en 1939. Allí quedó fascinada con los paisajes marítimos del país y con Neruda, con el que llegó a viajar a la Isla de Pascua en 1945, y con el que vivió una temporada en la casa de él. De esta época son las fotos en las que Maruja aparece envuelta en unas algas. Como muchas de las algas no eran lo suficientemente largas para ella, lo arregló pintándolas "extensiones" sobre las propias fotos. Esa técnica pictórica me suena... y no, no se inventó en los ochenta...

Será por algas

No sería hasta 1962 cuando regresó a España instalándose en Madrid, de donde ya no se mudaría de nuevo. Volvió muy asustada, pensando que el propio Franco la reconocería y la detendría, pero lo que sucedió es que nadie se acordaba de ella y Franco ni siquiera sabía quién era.

A finales de la década de los setenta y principios de los ochenta los "modernos" la reivindicaron y la intentaron poner de moda de nuevo, pero esa renovada popularidad le duró muy poco. Desgraciadamente, al final se la reconocía más por su extravagante presencia (esos maquillajes que ella tanto cuidaba...) que por su obra.

No sin mi máscara (que es como Maruja 
llamaba a su característico maquillaje)

Maruja Mallo falleció el 6 de febrero de 1995. Un brindis por esta gallega universal, abanderada de las vanguardias y el surrealismo en España, obsesionada con la geometría, que estudiaría con pasión para plasmarla en sus obras, y que vivió como le dio la gana.


viernes, 26 de febrero de 2021

Ilustradoras ilustres: ¿conejos o ratones?


  

Qué fantástico ha sido descubrir a Jill Barklem y a Beatrix Potter. Bueno, no les voy a engañar, estoy más encantada con una que con la otra. Lejos de abrumarles con datos biográficos y análisis de sus cuentos y dibujos, que de eso ya hay mil posts con información completísima y bien documentada, les voy a contar mis impresiones al enfrentarme a los cuentos de ambas autoras. Como me ha pasado alguna que otra vez, siento que la forma en que he interpretado tanto las historias como las ilustraciones no es la más convencional. Analicemos...

Mi clara ganadora en este duelo literario sin duda es Jill Barklem. Como les decía antes, no voy a extenderme en datos biográficos innecesarios, solo sitúo a la autora en contexto: esta británica nacida en 1951 aprovechó la recuperación de un accidente en su adolescencia para dedicarse al dibujo y contemplación de la naturaleza, afición que ya tenía desde chica. Total, que se puso a dibujar animalillos, bosques y flores como si no hubiera un mañana creando los cuentos de la saga Brambly Hedge. Fue su esposo el que le animó a que los publicara, pero ni caso que le hicieron los editores, hasta que, tras mucho insistir, por fin vio su trabajo en las librerías y ¿adivinan? fue un bombazo y un éxito editorial millonario. 

¡Qué prolijo!


Juzguen ustedes mismos la calidad de su obra. La profusión del detalle y el cuidado en cada bichillo, en cada enser de las casas, en los árboles, en las flores. No me extraña que cada viñeta le llevara semanas o meses hasta terminarlas a su gusto. También se tomó su tiempo e interés en el trabajo de documentación e investigación para reflejar perfectamente el oficio de cada artesano y agricultor que aparece en los cuentos. ¡Y qué historias más lindas! Los sucesivos cuentos están ambientados en estaciones distintas (primavera, verano, otoño e invierno) y nos relatan una boda, un cumpleaños, la búsqueda de una ratoncita perdida y un bautizo. Otras historias con protagonistas de estos mismos cuentos anteriores nos llevan a una aventura por el mar o el descubrimiento de cámaras secretas llenas de sorpresas. Todo ello narrado obviamente para niños muy pequeños, pero con un lenguaje poético exquisito lleno de elegancia y buen gusto.

¡Qué novios tan lindos!


Qué bonita escena hogareña


Cuidando hasta el último detalle


Y ahora con ustedes Beatrix Potter... Unos mínimos datos, también para contextualizar:

A esta londinense nacida en 1866, en una familia con buenas perras y una vida victoriana de libro, se le puede aplicar sin duda ese calificativo, a veces tan manido, de "adelantada a su tiempo". Amante de la naturaleza, con unas dotes para el dibujo excepcionales, rechazada por ser mujer cuando intentó ingresar en el Real Jardín Botánico de Kew (cuando les daba sopas con hondas a muchos de los zanguangos que eran sus miembros), escribió con 24 años "The Tale of Peter Rabbit", que tardaría diez años en ser publicado. Una vez más, nadie quería editarlo por ser una mujer. Beatrix había aceptado ya para entonces que sus cuentos solo podría distribuirlos a modo de regalo entre los hijos de sus familiares y amigos. Menos mal que posteriormente este sino cambiaría hasta hacerse una escritora de fama mundial. 

La cuestión es que los cuentos de Potter me dejaron un poco sorprendida a la par que confusa por el mal rollo que me provocan ciertos personajes suyos y el desasosiego que me causan algunas de sus historias. Por Dios, que no se me malinterprete. No le voy a quitar ni el mínimo mérito a esta pionera de la ilustración, talentosa, extraordinaria, pero... ¿nadie se ha dado cuenta de "ciertos matices" de su obra? En el caso de Barklem solo podría pícaramente pensar que nos está relatando la vida en una comuna pero Potter... Por las páginas y viñetas de sus cuentos aparecen personajes de lo más punk, se ridiculiza a los gordos y a los estadounidenses, se vanagloria a chorizos y malincuentes, hay violencia explícita contra algunos animalillos...  A las pruebas me remito:

Peter Rabbit era el hijo más díscolo de su madre y se pasaba el día liándola y robando en el huerto de un humano al que le hacía la vida (y la cosecha) imposible:

El conejo Perico, el "Torete" del
mundo conejil


La ardilla Nogalina era una punkie que, en lugar de colaborar con las otras ardillas en recolectar comida para el invierno, se dedicaba a cachondearse del búho que les permitía coger las nueces de su territorio. Aquello tuvo sus consecuencias cuando al búho se le inflaron las narices (o mejor dicho, el pico):

La ardilla Nogalina faltando al
respeto al viejo señor Pardo


¿Y cuándo se ha visto que en un amable cuento para infantes a un conejito le vuelen de un tiro? Vale, este conejo le había robado la zanahoria a otro más débil, pero eso de que el humano le descargue la escopeta encima...

Adiós conejo


La historia de Timoteo Puntillas es una historia de bullying en toda regla a un pobre matrimonio de ardillas que lo único que hace es almacenar ordenadamente las nueces que recogen en lugar de enterrarlas a lo loco por ahí, como hacen el resto de las ardillas. Pero ¡no se lo pierdan! que este cuento lo escribió para "muchos amiguitos desconocidos" que eran sus fans en USA, niños que le escribían miles de cartas, como consecuencia de la popularidad que había alcanzado al otro lado del charco. Pensando en un animal más "norteamericano", Beatrix decidió que allí podría gustar más que el protagonista fuera una ardilla. Y, atención, lean por favor cómo comienza el cuento para sus fans yankis:

"Érase una vez una ardillita gris, gorda y holgazana que se llamaba Timoteo Puntillas."

Bravo Beatrix. Así te ganas al respetable.

El pobre Timoteo Puntillas. 
Maltratado hasta por su creadora.


En fin, que debo ser muy retorcida yo, o Beatrix Potter tenía mucho "sick sense of humor".  

Permítanme terminar con este bonito poema del cuento "Poppy´s Babies" de Jill Barklem, una especie de oración que se recita cuando se está bautizando a unos ratoncitos:

"The buds on the branches blossom and flower,
The blackbirds sing in the leafy bower,
And over the hill comes the rising sun,
To shines on the field , and on you, little one."

En cualquier caso, por favor lean, disfruten y, sin duda, regalen los cuentos de estas maravillosas escritoras e ilustradores.

viernes, 19 de febrero de 2021

Grimshaw, pintura victoriana


Mira que no darme por investigar sobre pintura victoriana, con lo fanática que es una de la literatura de esa época...

Hasta que un amigo me hizo descubrir a John Atkinson Grimshaw. Este extraordinario pintor nacido en Leeds en 1936 le dio el disgusto de su vida a sus padres al dejar en 1861 su trabajo en la Grear Nothern Railway para dedicarse a pintar pajarillos, frutas y florecitas. Vamos, como si ahora dejas un puestazo fijo en RENFE para irte a vender pulseritas de colores por la calle. Pero hete aqui que para 1870 ya le iba tan bien que hasta pudo alguilar una mansión y otra casita, que pequeña no sería si la llamó "su castillo junto al mar". Ojo, que un poco manirroto debió ser porque pasó por algunas dificultades económicas hacia 1880, lo que le hizo pintar a cascoporro para vender cuanto más mejor, eso sí, sin perder ni un ápice de calidad en su obra.


El amigo Grimshaw


Realmente la fama y reputación la consiguió gracias a sus paisajes. Grimshaw, que estaba influido por los prerrafaelitas, dotó a paisajes rurales y urbanos de unos detalles y una luz que le hicieron destacarse del resto de compañeros de profesión. Escenas nocturnas, interiores, portuarias... nada se le resistía a este perfeccionista. Por cierto, con todo mi respeto a Ouka Lele, no inventaste nada. Grimshaw ya pintaba sobre fotografías, técnica absolutamente novedosa por aquel entonces que sorprendió a propios y extraños.


Whitby Harbour by moonlight (1867)

Disfruten de la obra de este maravilloso pintor británico. Habrá que buscar más información sobre otros compañeros suyos de profesión coetáneos.


Elaine (1877)