Que es tonto el diablo que sale en esta peli ¿sabes? No le vale cualquier cura, no. Él quiere a Gladiator. ¡Toma y yo!
Bueno, esta reseña ya empieza mal. Si lo primero que reconocemos es que estábamos predispuestas a que nos gustara la película porque el protagonista nos mola, poca objetividad va a haber aquí. Pero... ¿cuándo ha sido objetivo este blog? ¡Nunca! Y jamás lo será.
Total, que se juntaban varias premisas para que la pelicula de 2023 "El exorcista del Papa", dirigida por Julius Avery, no nos decepcionara: exorcismos, protagonista que nos gana de primeras, buena pinta en los tráilers... Y efectivamente ha cumplido su misión de sobra: entretener durante hora y media con una historia ya contada otras veces, pero con la peculiaridad de estar basada en un exorcista real: Gabriele Amorth.
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| Emmm... Sí. Este es Russell Crowe |
Este sacerdote fue el exorcista de la diócesis de Roma durante treinta años y él mismo contaba que en menos de 25 años había realizado 70.000 exorcismos (¿tantos?). Fue también una auténtica figura mediática. Escribió decenas de libros, dio entrevistas un día sí y otro también y, en un personaje tan peculiar, por supuesto no faltaron comentarios fuera de lugar como criticar la saga de Harry Potter o asegurar que el yoga es satánico. En fin... Eso si, le gustó mucho la peli de Friedkin "El exorcista".
Volvamos a la pelicula de hoy. La premisa de la historia es la típica tópica: niño poseído que vomita cosas raras, es ultra agresivo, no respeta ná, se autolesiona y le salen mensajes en la tripa (que por lo visto es la forma que tienen los demonios de comunicarse). En este caso el contexto familiar es una viuda estadounidense con dos hijos adolescentes (el chico endemoniado y una chica), cuyo marido les deja por todo legado una abadía en España para que la restauren y luego le saquen provecho estilo Airbnb. Según ponen un pie en esa iglesia ya empiezan a pasar cosas raras y rápidamente se nos muestra al chaval con todos los síntomas de tener a Belcebú dentro y pidiendo que le vaya a ver un cura.
Pero no cualquier cura, no. Solicita directamente que le venga a ver el mismísimo exorcista del Papa, el antes nombrado Gabriele Amorth, con el que parece que tiene alguna cuenta pendiente.
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| Bendígame padre |
Y poco más les quiero contar de la trama, solo que lo más original de la historia es que la abadía no es un lugar tan sagrado como parece y eso le va a complicar un poco las cosas al amigo Crowe.
Los buenos efectos especiales, la fotografía oscura con predominancia de tonos rojos y ocre y la información justa para entender la historia de la familia, la personalidad del exorcista y la del cura del pueblo donde se hallan (que entre que el demonio no le quiere y que esto le viene muy grande, el pobre está perdiíco), hacen que la película sea muy entretenida, mantenga la tensión justa, te pegue algún susto de esos que te hacen botar en el asiento y se te pase volando.
Por favor, tomen nota las productoras y los estudios de ahora: no podemos más con las películas de casi tres horas. Esta, en noventa minutos, cumple su función perfectamente: nos tiene pendientes y entretenidos sin que sobre ni falte nada.
¡Ale, a prepararse un bol de palomitas y a gozarla!



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