viernes, 15 de mayo de 2026

"Radicalizado": Y a mí, que no me hacen falta sardinas para beber agua....



Así me gusta, un libro que me dé la razón en todo.

Joya total esta colección publicada en 2020 que recoge cuatro relatos distópicos de Cory Doctorow.

Para poner al autor en contexto, este canadiense es un periodista, bloguero y podcaster muy crítico con el sistema monopolista y abusador de las grandes corporaciones y defensor de la liberalización de los derechos de autor. Doctorow tira contra todo y contra todos y los relatos recogidos en este libro son buenas muestra de ello. Unos pequeños apuntes sobre cada uno:

"Pan no autorizado": A ver si les suena: en una sociedad con una diferencia de clases brutal (especialmente si eres inmigrante) solo se pueden usar ciertos electrodomésticos con una determinada marca de alimentos. Si no, o no funcionan o tienes que pagar un precio descomunal para "liberar" las máquinas. ¿Y si la empresa fabricante cierra o "la nube" se cae (dado que todo el sistema está conectado a ella)? Aahhh... ¡Se siente!

"Minoría modelo": un súper héroe extraterrestre (como Supermán) con una imagen y un carácter estilo Capitán América, se ve entre la espada y la pared al tener que decidir entre defender a los ciudadanos acosados por unas fuerzas policiales brutales (¿les suena George Floyd? ¿El ICE quizá?) o ponerse en contra de parte la ciudadanía a la que no le gusta que se cargue contra "la ley y el orden" de su país.

"Radicalizado": mi favorito. Un padre de familia pierde el norte cuando su seguro médico le niega a su esposa un tratamiento experimental para el cáncer. Para buscar ayuda y consuelo se mete en unos foros donde comprueba que, no solo su caso es uno de muchos, sino que descubre lo que las personas son capaces de hacer ante la desesperación de perder a un ser querido (cuando hay solución para su caso) o al tener que esperar su propia muerte ante la indiferencia de los seguros. ¿Por qué siempre tienen que ser los mismos los que tienen que sufrir? Lo dicho, lo gocé tremedamente leyéndolo.

"La máscara de la muerte roja": ya con este título, referencia al mítico cuento de Edgar Allan Poe, me tenía que gustar. Y anda que no disfruté con todo lo que les sucede a una serie de ricachos inútiles que se refugian en un búnker de estos totalmente preparados para el apocalipsis. Al resto del mundo que le den. Que para eso les han explotado, exprimido y timado, para dejarlos ahora abandonados a su suerte. ¿Quizá hubo un enemigo con el que no contaban en su perfecto plan de supervivencia?

Ole tú

Lo dicho, totalmente recomendable.

Deseando estoy leer "Mierdificación" del mismo autor. El tema no me puede gustar e interesar más: según el amigo Cory, vivimos en el Enmierdocieno, una época en la que asistimos a la degradación y abusos de todo tipo de servicios, especialmente los digitales, sin mover un dedo para solucionarlo o reclamar nuestros derechos básicos. ¿A que todos tienen una experiencia en mente de lo que les prometieron al darse de alta en algún servicio y, por decirlo finamente, no se han cumplido sus expectativas?

viernes, 8 de mayo de 2026

"La furia de Marte": la mala leche del planeta rojo



Una nave que se había enviado desde la Tierra a explorar Marte regresa solo con dos tripulantes vivos de los cuatro que partieron: la bióloga, en estado de shock por todo lo visto y vivido en el planeta rojo, y el capitán de la nave, inconsciente y con una especie de "blandiblup" pegado al brazo.

Este es el comienzo de la entretenidísima "La furia de Marte" ("The Angry Red Planet"), también titulada "La furia del planeta rojo", rodada en 1959. Su director es I. B. Melchior, que también se puso al mando de "Los viajeros del tiempo" (1964) y es el guionista entre otras de "La carrera de la muerte 2000" (1975) y "Death Race" (2008).

"La furia de Marte" es un clásico para los amantes del cine de Serie B de Ciencia Ficción. Si usted es tan aficionado como yo a las pelis de bajo presupuesto, con naves de cartón piedra, bases científicas y/o militares que parecen más bien una oficina llena de botoncicos y lucecitas de colores, y con laboratorios que son la versión premium del Quimicefa, amigo, esta es su película.

Ay la bióloga, qué mal lo pasa la pobre

Rodada en nueve días y con un presupuesto ínfimo de 200.000 dólares, en esta expedición a Marte encontraremos algunos de los bichos más icónicos del género. No queridos, no, los marcianos no son unos seres verdes chiquiticos y cabezones con ojos de "güever", como nos han hecho creer. Aquí aparecen por ejemplo plantas carnívoras que engullen a una persona de un mordisco, una especie de ameba con coraza y un ojo que gira 360 grados y un murciélago-araña-cangrejo que telita el mal rollo que da. Si viendo a este último bicho en la tele ya da repelús (ayudado además de unos efectos de sonido de lo más loables, la verdad), no me quiero imaginar esa cosa en pantalla gigante.

Y aparte de estos diseños tan alucinantes, es digno de destacar que las imágenes "reales" se complementan con unos dibujos animados y unas imágenes fijas, también dibujadas, que aportan mucho y en algunos momentos son fascinantes por su originalidad (recordemos, estamos en el año 59).

El capítulo de las alabanzas lo terminaremos indicando que la banda sonora es la típica tópica de este tipo de pelis, compuesta por Paul Dunlap, y que se adapta perfectamente a los sonidos que esperamos dentro de una nave espacial o a la sensación de incertidumbre de explorar un planeta desconocido.

Y vamos con la anécdota más mítica de esta cinta: el fallo en el revelado de un rollo provocó que partes de la "exploración marciana" se vieran en tonos rojos y te da la sensación de estar viendo la peli con unas gafas de esas 3D del principio de los tiempos.

Ante del desaguisado, Melchior no se vino abajo y tuvo la feliz idea de que las escenas en Marte se revelaran de la misma forma. Y con sus dos... narices, anunció que se habían inventado una nueva técnica: ¡El Cinemagic! ¡Qué poca vergüenza pero qué arte, jajaja! Digamos que la nueva técnica no creó escuela.

Mira, mira qué bonico el Cinemagic

En fin, que es una peli palomitera muy recomendable con, por supuesto, fallos garrafales de los que nos encantan como que, dependiendo de la toma, los astronautas llevan el casco levantado o no mientras que van explorando Marte. Debe ser que según la zona hay atmósfera como la terrestre...

Por cierto, lo de traerse un bicho "pegao" al cuerpo ¿no les recuerda a nada? 

¡Ah, que no se me olvide! El mensaje final de los marcianos me hizo ponerme de pie y aplaudir a rabiar. Parece que Melchior, guionista también de la peli junto con Sidney W. Pink, sabía que en un futuro aparecerían ricachones que, tras cargarse nuestro planeta, parecen dispuestos a salir corriendo, dejarnos el marrón e ir a destrozar otro. Pues ojito miserables, mucho ojito con la furia del planeta rojo.

viernes, 1 de mayo de 2026

Favoritos abril 2026


Vaya cosas buenas que nos ha traído abril. En nuestra línea, hay favoritos desde lo más cultureta y sublime hasta placeres culpables, que para qué vamos a disimular a estas alturas de la película. Algún homenaje a la Semana Santa completa los favoritos de este mes.

¡Comenzamos!

 - Mejor película: "Heretic" Scott Beck & Bryan Woods (2024)


Bueno, bueno, bueno. Película del mes y película del año. Como poco. Madre mía lo que me ha podido gustar. Y mira que justo verla el Viernes Santo...

Todos ya conocen el argumento de esta joya escrita y dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, protagonizada magistralmente por Hugh Grant, Sophie Thatcher y Chloe East: un par de chavalas misioneras de una iglesia mormona  se dedican a predicar a "puerta fría" y van a parar a la casa del Sr. Reed (Grant). Este no solo les va a poner las cosas difíciles con las preguntas que les plantea sobre las religiones en general y sus creencias en particular, sino que las va a introducir en un juego en el que pondrán en peligro sus vidas.

Y precisamente la escena de "los Monopolys" fue la que me ganó por completo y decidí que esta peli es una candidata a film del año y, vamos, de mis favoritas de todos los tiempos.

Por cierto, esa maquetilla que tiene Hugh en el salón, ¿es un guiño a "Hereditary"?

- Mejor libro: "Física de la tristeza" Gueorgui Gospodínov (2011)


Lo sé, lo sé, lo sé. Estoy pesadísima con mi mejor amigo búlgaro. Pero qué quieren si cada libro que me leo de él es mejor que el anterior.

Esta "Física" es la segunda novela de Gospodínov, que fue un exitazo en Bulgaria. La primera edición se agotó allí en un día y se convirtió en el libro más vendido del país en 2012.

No esperen encontrar el típico planteamiento, nudo y desenlace en este relato. De hecho la portada me parece acertadísima porque es un totum revolutum de los recuerdos, pensamientos y fantasías que, aparentemente sin orden ni concierto nos presenta el autor. No quiero desvelar mucho, pero todo parte de la historia de un niño que ve en una feria al "Niño Minotauro" en un espectáculo de fenómenos. A partir de ahí se entremezclan varias historias, recuerdos y vivencias de diferentes momentos del protagonista en la Bulgaria comunista y su transición a la democracia.

Me han encantado las citas o referencias a Gaustín, personaje que sería uno de los protagonistas de la extraordinaria novela "Las Tempestálidas" doce años después.

- Mejor disco: "Symphony of the Returning Light. Violin Concerto  In the Language of Flowers" C. F. Kip Winger (2026)


Otro que repite. De nuevo Kip Winger por aquí, pero por una faceta completamente distinta de su grupo de Rock Winger.

Charles Frederick Kip Winger también tiene formación clásica, y ya nos encantó con sus "Conversations With Nijinsky" y el ballet "Ghosts" de 2023. En esta ocasión nos trae una sinfonía y un concierto para violín, que fueron interpretados por la Nashville Symphony Orchestra, dirigida por el director de origen nicaragüense Giancarlo Guerrero, ganador de seis premios Grammy. El violinista alemán Peter Otto es el virtuoso que se encarga de deleitarnos con el concierto "In The Language of Flowers". Según Winger, los cuatro movimientos de la obra se basan en en significado simbólico de las flores Forsythia, Viscaria, Ambrosia y Wisteria para desarrollar una historia de amor que no puede ser explicada con palabras.

- Mejor canción: "Pink Piny Club" Chappel Roan (2023)

Pero no, nos les voy a dejar el vídeo o una interpretación de la propia Chappel, sino la versión que interpretó Benjamin Hightower en America Got Talent que, para mí, supera la original.

- Imagen del mes:

El crossover definitivo. No me digan que no.

- Vídeo del mes: Amaia Tiny Desk

Me encantan los Tiny Desk. Son una serie de conciertos acústicos  generalmente de corta duración, producidos por NPR Music en Washington, D.C. Se graban en vivo en el escritorio de la oficina del locutor Bob Boilen, sin una gran producción y con los asistentes "pegaítos" al artista o al grupo.

Pues nuestra Amaia, que ha sabido salir muy airosa de la máquina de triturar triunfitos, demuestra una vez más en este concierto que tener talento como compositora, unido a su formación clásica, no es un impedimento para ser la más punk de la clase.

Y si no, me lo cuentan cuando la vean tocar "la silla travesera", como se dice en uno de los comentarios.


- Frase del mes: "Nuestra relación con el espacio y el tiempo es la del turista. Hacemos fotos que ya se han hecho. En general, hacemos cosas que ya se han hecho. En medio siglo, no hemos inventado nada"

"Pornocracia" Jorge Dioni López (2025)

- Favorito random: Pendientes Punk Youth


Ya tengo una pequeña colección de pendientes de esta marca estadounidense y me encantan todos, pero mis absolutos favoritos son estos, mi última adquisición.

¡Ala, a por mayo!