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viernes, 17 de septiembre de 2021

35 añitos de "Constrictor"


Efectivamente: 35 añazos cumple uno de mis discos favoritos de Alice Cooper.

Este trabajo supuso un cambio de estilo y un soplo de aire fresco y renovado en el estilo de Alicia. Tras el experimental (y desapercibido) álbum "DaDa" (1983), el 22 de septiembre de 1986 salía al mercado "Constrictor", una apuesta mucho más comercial (en el mejor sentido de la palabra), "jevimetalera" y potente. Vamos, la alegría de la huerta. 

Tras un duro periodo de rehabilitación de Mr. Nice Guy, los productores Shep Gordon y Bob Ezrin (colaboradores y amigos de Alice Cooper desde el principio de los tiempos) decidieron buscar nuevos compañeros de trabajo para él que le ayudaran a no volver a caer en sus adicciones, le mantuvieran alejados de malas compañías y le dieran un nuevo vigor a sus canciones y puesta en escena. El candidato perfecto para ello fue Kane Roberts, un talentoso pero aún desconocido guitarrista, que conectó con Alice desde el minuto uno y con el que empezó a componer de inmediato. De este tándem perfecto salieron temazos como "Teenage Frankenstein", el baladón "Life and Death of the Party" o la mítica "He's Back (The Man Behind The Mask), que, como se puede intuir, fue la canción estrella en la película de la saga "Viernes 13": "Friday the 13th Part VI: Jason Lives".

El disco fue producido por el afamado productor de Glam Metal Beau Hill y por Michael Wagener (productor de Ozzy Osbourne, Skid Row, Mötley Crüe y Metallica por poner algunos ilustres ejemplos) y entre los músicos que formaron parte de la grabación se encuentran David Rosenberg a la batería y el mítico bajista Kip Winger.

Tanto desgasté el VHS que 
me tuve que comprar el dvd

Al lanzamiento del Lp le siguió la primera gira mundial que protagonizaba Alice en años. Esta se estrenó con gran expectación (y un llenazo absoluto) en su ciudad: Detroit. El acontecimiento se produjo la noche de Halloween de 1986 y fue grabada para comercializarla en vídeo y retransmitida en directo a través de la MTV. Toda la parroquia estaba expectante ante el retorno de Alice: ¿se habría "tranquilizado" tras su rehabilitación? ¿Tendría la energía suficiente para afrontar el esfuerzo que suponía volver a los escenarios, y ante semejante audiencia? ¿Cómo superarían músicos tan jóvenes, y sin más experiencia en directo que actuaciones en clubes pequeños (como les ocurría a sus acompañantes) el reto de enfrentarse a un público de más de 10.000 personas? Pues con matrícula de honor. Tan pronto como empezaron a sonar los primeros compases de la mítica "Welcome To My Nightmare", con ese giro a lo heavy que le dieron a la canción para la ocasión, y apareció Alice surgiendo de una especie de jaula, el respetable enloqueció y el show fue impecable. El buen estado de forma de la estrella se vio totalmente respaldado por la mejor banda que ha tenido Alice Cooper en su historia (según mi opinión y la de muchos otros fans): Kane Roberts a la guitarra, Kip Winger al bajo, Ken Mary a la batería, Devlin 7 a la guitarra rítmica y Paul Horowitz a los teclados.

#Nosinmisbonustracks

Volviendo al disco en sí, yo sigo disfrutándolo como el primer día. Tres décadas y media después sigue siendo una pasada escuchar canciones tan poderosas como "The World Needs Guts" (qué gran título), "Simple Disobedience" (una de mis favoritas, menuda batería) y mi preferida, "Crawlin'". Como suelo decir, por favor no dejen de escucharlo si quieren pasar un buen rato escuchando rock festivo y sin complicaciones. ¡Preparen su cuello para cabecear estilo jevi y mover sus dedos para imitar los punteos guitarreros! "Constrictor" rules!!

viernes, 9 de agosto de 2019

Despistando al algoritmo




Esta semana he recibido el email con el que más me he reído en mi vida. Antes de entrar en su hilarante contenido, pongo en antecedentes al lector:

A estas alturas de la película no creo que nadie piense que lo que encuentra en sus redes sociales o internet es fruto de la casualidad. Cada "like", cada búsqueda, cada comentario es convenientemente guardado, analizado y vendido al mejor postor. La información que facilitas casi involuntariamente condiciona lo que vas a ver y la publicidad que vas a tener que soportar de la forma más invasiva posible.

Lo acepto. Estoy en ese juego. Como lo tengo más que asumido he decidido adoptar la postura "si no puedes con tu enemigo, únete a él". Esta actitud, unida a la pizca de guasa que llevo de serie, me llevó a intentar despistar al algoritmo que en una conocida aplicación de música analiza mis gustos y me ofrece cada día listas de canciones que encajen con ellos.

No se lo he puesto fácil. Desde pequeña he escuchado una gran variedad de géneros musicales que no ha hecho más que ampliarse con el tiempo, y no siempre para bien. En mis propias listas de reproducción se pueden encontrar tal mezcla de estilos que casi es imposible sacar una conclusión. De la basura más comercial a las composiciones más selectas, todo se entremezcla en un caos fantástico. ¿Y por qué no? No sólo cambia el estado de humor de un día para otro, también en un mismo día se puede pasar por momentos tan distintos que necesito poner una banda sonora radicalmente opuesta a cada rato.

A lo que vamos. Debido a esta infame variedad de gustos, al recibir un correo de esta aplicación donde se me informaba de los conciertos que se iban a realizar en los próximos meses en mi ciudad, he encontrado los emparejamientos musicales más imposibles. A saber:

Little Mix: mis muñecas chochonas favoritas

Ahí están ellas dándolo todo (tra tra)

Daughters: en las antípodas de las anteriores

Daughters en acción

A mi Alice Cooper que no me lo toquen

Ciudadito conmigo


¡Pues ahí los tienen señores! Los conciertos que me han recomendado basándose en mi historial de búsquedas y descargas son Little Mix, Daughters y Alice Cooper. No pude reprimir una carcajada al verlo e inmediatamente me pregunté esperanzada si podría encontrar a alguien más con el que coincidiera en el concierto de la girl-band de presuntas jovencitas salidas del Factor X inglés y en el del catedrático del shock horror. Y no digamos nada de los amigos Daughters, grupo post-punk-rock-noise, de cuyo concierto puedes salir bien sudoroso y escupido.

En fin, sigo en mis trece. Seguiré recopilando canciones y artistas de lo más variopinto para volver un poco loco y despistar al algoritmo. Si no puedo evitarlo, por lo menos que trabaje. Por cierto, sí, voy a ir a alguno de los conciertos propuestos. ¿Adivinan cuál?