Qué maravilla. Mira que me gustan las peliculillas de Ciencia Ficción hechas con cuatros duros, y si son de la década de los 50 o de los 60, mejor que mejor. Está claro que esta primavera/verano, me voy a ver una buena cantidad de filmes llenos de marcianos chiquiticos, decorados de cartón piedra y fallos de raccord por doquier.
Hoy traemos "El ser del Planeta X" del director Edgar G. Ulmer, rodada en 1951. ¿Y de qué me sonaba a mí este director? Pues de que es el mismo de mi película favorita del tándem Lugosi/ Karloff: "The Black Cat" de 1934.
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| Qué bonitos eran estos carteles |
¿Qué nos encontramos en este hombre del Planeta X? Pues que un planeta se está acercando peligrosamente a la Tierra y, por lo visto, solo es consciente de ello un científico que vive con su hija en un castillo de la región de los Moors en Gran Bretaña. Este es el punto de la Tierra desde donde mejor se ve cómo se va a estampar en breve contra nosotros. Como quien no quiere la cosa aparece para visitarles un periodista americano que es un antiguo amigo de la familia. Y completa el cuarteto protagonista un exalumno del científico que, presuntamente, le está ayudando en esta investigación.
A todo esto, en los alrededores de la torre del castillo, cae una navecilla con un extraterrestre que primero les da mucho susto, pero al que luego el exalumno le hace mil perrerías a espaldas de los otros tres. Quiere sonsacarle los secretos de la aleación con la que está construída la nave porque con este nuevo material piensa hacerse rico.
Lo del susto que da el extraterrestre... En fin... No levanta el pobre tres palmos del suelo y tiene un gepeto deforme que parece una mezcla entre el gran José Isbert y el Señor Galindo tras una noche de rave, pero bueno.
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| Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación |
Y hasta aquí puedo leer. Detallitos del rodaje de esos que me gustan tanto: pues que se rodó en seis días y tenían tan poca pasta que se rodaron en los mismos decorados en los que se había rodado la Juana de Arco de Ingrid Bergman tres años antes. Echaron un poquito de niebla falsa y, ala, ya tenemos paisaje perturbador. Y se ve que había prisa por terminarla sí, porque hay ciertos fallos de raccord como que estés viendo luchar al alien chiquito de pie contra el exalumno y de repente te lo encuentres en el suelo. Pero, qué quieren que les diga, pillar estos fallos es parte del encanto de estas películas.
Por muy cutres que fueran, todas estas cintas eran un bombazo en taquilla cuando se estrenaron. Afortunadamente, genios que las vieron de chiquillos luego han reconocido su influencia al rodar clásicos del género décadas después. Por ejemplo, en "El ser del Planeta X", el extraterrestre se intenta comunicar a base de pitidos y sonidos. ¿No es acaso lo que intentaba el gran François Truffaut en "Encuentros en la Tercera Fase"? Me pregunto si Lars von Trier reconocerá también que eso de que un planeta se está acercando a la Tierra y se va a estrellar sin remedio no le sirvió un poquillo para su "Melancolía"...



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