viernes, 24 de abril de 2020

Siempre es buen día para el Día del Libro



Otro acontecimiento más que no se ha celebrado este 2020 como se ha hecho toda la vida: el Día del Libro.

Qué lástima no ver las calles con los puestos interminables de libros y las librerías con sus mejores galas. Pienso en cuantas de ellas me encontraré cerradas cuando podamos salir a la calle. Ojalá pueda volver a todas.

Pero no quiero que este post tenga un tono triste. Todo lo contrario. Si ya el año pasado por estas fechas dije que para mí el Día del Libro es todos los días, este año no iba a ser menos. Así que aquí va mi humilde aportación a esta insigne celebración con tres de los libros leídos recientemente. Cada uno en su estilo, han sido una gozada.¡Comenzamos!

- "Eso no estaba en mi libro de Historia de la Literatura" Lorenzo Gallardo (2019)

Ojalá Lorenzo hubiera sido mi profe
de Literatura


El Maestro Gallardo nos ofrece una versión original, didáctica y entretenida de los grandes literatos, retratados en sus anécdotas o vivencias más desconocidas y curiosas. Siempre he creído que enseñar Literatura (igual que Historia o Matemáticas) no tiene que ser un tostón de fechas, títulos o ecuaciones. Y esta es una demostración más de este hecho.

Desde Safo a Paolo Coelho, pasando por Jonathan Swift, Dumas o Valle-Inclán, este repaso a la literatura universal nos deja momentos delirantes como el entierro de la mosca de Virgilio, el espantoso olor con el que se inspiraba Schiller, el motivo por el que no se debía invitar a Rimbaud a tu casa o el porqué de que Giuseppe di Lampedusa contara mucho las pesetillas antes de gastárselas.

¡Lorenzo nos deja de nuevo "to picuetos" con las historias que nos cuenta! ¡Léanlo! Aunque solo sea para amenizar reuniones varias con las curiosidades que nos desvela este libro. Van a quedar fetén.


- "Imitación de Cristo" Tomás de Kempis (Siglo XV)


Imprescindible en el confinamiento


No me extraña que esta obra datada en el siglo XV haya sido tan exitosa como comentada. Básicamente es una guía para comportarse como un verdadero cristiano y tomar como modelo a Jesús, eso sí "siglo XV style". Que hay otras formas de seguir las doctrinas cristianas menos radicales, digo yo.

En estos consejos espirituales hay diálogos entre el alma y Cristo, quien nos aconseja en primera persona cómo dirigir nuestras vidas. Desde cómo prepararse para recibir la eucaristía hasta cómo hemos de despreciar el mundo y sus trampas que no nos llevan a nada bueno. Todo esto con un lenguaje que te acongoja y te hace querer pedir perdón hasta por haber nacido.

Ojo, que hay que ponerlo en su contexto histórico. Tomás de Kempis fue un monje alemán nacido en 1379 (aprox). Vaya época para nacer. Claro que... ¿alguna época ha sido realmente buena para venir al mundo? A lo que vamos. Tomás quiso con este libro recordar a sus compañeros de profesión las actitudes y costumbres que se tenían que vivir y poner en práctica para considerarse un digno cristiano. Que había ya muchos por ahí que habían perdido el rumbo...

No es de fácil lectura, no lo vamos a negar, y hay que situarlo en ese contexto para no enfadarse mucho leyendo ciertas afirmaciones, especialmente las dedicadas a la ciencia, la literatura y las mujeres. Aún así, merece la pena sin duda alguna. ¡Arrepentíos!


- "Sinopsis de cine" Ángel Sanchidrián (2017)


Cinéfila desde chiquina

Por favor, qué "jartá" a reír me pegué con este libro (mil gracias por el regalo chicos).

Lo que empezaron siendo unas reseñas muy personales sobre películas hechas en una red social por este Biblioteconomista, ha terminado recopilado en esta obra.

No me extraña nada el éxito que ha tenido y la fama que ha alcanzado con su peculiar forma de "ver" películas archiconocidas para todos. Tan propia es su forma de contar, que al final del libro hay un diccionario para explicar las expresiones que se usan a lo largo del mismo.

Aún me parto sola pensando en la forma de resumir "El Exorcista", "Memorias de una geisha" o "Gremlins". Aquí no se respeta a nada ni a nadie.

Fijo que después de leerlo ya no pueden ver el cine igual. Habrán de tener en cuenta lo que le pasa a los "chiquines", qué es lo que le da calidad a la película y para quién es recomendable.

Les animo también a que hagan su propia lista de salidos, lerdos, plastas, romeros y chulos. Las instrucciones en "Sinopsis de cine".


¡Lean lo que quieran, pero lean!

viernes, 17 de abril de 2020

Favoritos marzo 2020





Más vale tarde que nunca. Aquí están los favoritos del mes pasado. Unos favoritos un poco extraños como los tiempos que nos están tocando vivir. La verdad es que han quedado muy espirituales y con mucha influencia de más allá de los Urales. Comencemos...


- Mejor película: "Las sandalias del pescador" Michael Anderson (1968)

Anthony Quinn: pedazo de Papa

Esta es la típica película de las que se dice que "ya no se hacen". Basada en la novela homónima de Morris West, esta película fue un pelotazo comercial. Ahora cuesta creer que una historia ambientada en el Vaticano en plena guerra fría, llena de reflexiones teológicas, pudiera ser tal éxito. Claro que era otra época. No hacían falta efectos especiales ni héroes de cómic para llenar los cines.

El protagonista es el personaje Kiril Lakota (Anthony Quinn), sacerdote católico ucraniano perseguido y condenado a trabajos forzados durante el régimen comunista soviético. Su propio carcelero, el presidente ruso (Laurence Olivier) le libera y Kiril es enviado al Vaticano como asesor.

Gusta tanto el ucraniano que consigue llegar a Papa y le toca lidiar con un conflicto chino-soviético-estadounidense (el temita no ha cambiado mucho décadas después como podemos comprobar hoy en día). Pero con Anthony Quinn no hay tontería nuclear ni hambruna mundial que le arredre y lo arregla con una decisión de la que ya podía tomar nota la iglesia. 

Una anécdota sobre la actuación de Quinn: este actor se metía tanto en los papeles que le costaba salir de ellos, incluso cuando terminaba el rodaje. Su hijo Lorenzo comentó en una ocasión que con esta película era la única vez que su madre y sus hermanos habían vivido tranquilos porque la espiritualidad del personaje se la llevaba a casa. 

El reparto es espectacular e incluye, además de a los actores citados, otros ilustres nombres como Vittorio De Sica o John Gielgud. A destacar el papel del actor Oskar Werner, que da vida al Padre David Telemond, teólogo con ideas heterodoxas sobre la doctrina de la iglesia oficial al que le hacen la vida imposible. Posiblemente sea el reflejo del jesuita Pierre Teilhard de Chardin, cuyas revolucionarias ideas llegaron a influir hasta el punto de "provocar" que el Concilio Vaticano II se llevara a cabo.

La música del compositor Alex North ("Un tranvía llamado deseo", "Espartaco", "El honor de los Prizzi"...) acompaña a esta gran película. 

No dejen de verla.


- Mejor libro: "La tempestad de nieve" Alexander Pushkin (1830)

Me he hecho de Pushkin

Lo único que lamento de la lectura de este libro es no haber descubierto antes a Pushkin, el considerado padre de la literatura rusa moderna. Fue el primero en escribir en su propio idioma. ¿Escritores inspirados e influidos por él?  Gogol, Dostoyevski o Tolstoi, por un poner. Ahí lo dejo.

La trama de este breve relato es de las que a mí me gustan: dramón y miedo. Típica historia de niña rica (María) enamorada de soldado pobre (Vladimir) y los padres diciendo que nanai de casarse con un tieso. ¿Solución? Un clásico: nos escapamos. Pero esa escapada resulta un fiasco, precisamente por la tempestad de nieve. Parece mentira que unos rusos no tengan en cuenta su climatología para planear estas cosas. Total, que no hay boda, aquello termina como el rosario de la aurora hasta que años después la muchacha se topa con otro oficial del ejército que... Ay amigos, esto ya lo tienen que descubrir ustedes. 

Me encantó cómo la narración te mantiene en vilo con una historia tan típica y tópica, hasta derivar casi en una de terror.

Por cierto, esta novela inspiró la película "The Blizzard", dirigida en 1964 por el director ruso Vladimir Basov. Habrá que buscarla y gozarla.


- Mejor disco: "Elvenmusic" Caprice (2001)


Verdaderamente, música de elfos

Gran descubrimiento este grupo moscovita. Habrá que dedicar un tiempo a escuchar el resto de su discografía. Este álbum es un clásico ejercicio de "música oscura", gótica o "para tristes".

Con una deliciosa voz femenina, me recuerdan a otros grupos que escuché hace años hasta la saciedad como los extraordinarios Ordo Equitum Solis. Venga, una muestra para disfrutar de música fina y elegante:




- Mejor canción: Dua Lipa "Don´t start now"




Un poquito de baile en estos días de apoltronamiento casero. ¡Bien por Dua Lipa! 

- Mejor frase: 

"Bueno es que algunas veces nos sucedan cosas adversas y vengan contrariedades, porque suelen atraer al hombre al corazón, para que se conozca desterrado y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo. Bueno es que padezcamos a veces contradicciones y que sientan de nosotros mal e imperfectamente, aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario ayudan a la humildad y nos defienden de la vanagloria."

("Imitación de Cristo". Tomás de Kempis)

Sí, es más de una frase, pero en estos días viene que ni pintada.


- Imagen del mes:


Lucecicas de colores

¿Otra vez con la Navidad? Pues sí. No quiero ponerme triste, melancólica ni melodramática pero el día que vi esta pedazo de bola con su espectáculo de bombillicas no cabía un alfiler en la calle, ríete tú de la procesión más multitudinaria. 

Apenas tres meses más tarde en esa esquina no hay absolutamente nadie, vamos, que en "The walking dead" hay más peña transitando las ciudades que ahora en la vida real. Ni tanto ni tan calvo. Se echa de menos un poco de humanidad suelta por las avenidas...


- Mejor experiencia: Resucitar idiomas



Do you speak...?


En la situación actual me ha apetecido dar un repaso a los idiomas que antaño estudié, unos más "oxidados" que otros. El libro de texto de ruso, un libro de consejos de cocina y mantenimiento de la casa en alemán y un libro de Economía "alternativa" en inglés ayudan a las neuronas a mantenerse activas y con su plasticidad intacta.


A ver qué depara abril.



domingo, 12 de abril de 2020

La Semana Santa vivida en replay

       


Ya toca a su fin esta atípica Semana Santa. Como odio hoy en día esa palabra: atípica. Todo es atípico ahora... ¿Podía todo esto haber sido atípicamente evitado? ¿Tiene sentido esta pregunta? Perdonen. Son divagaciones propias del día tropecientos de confinamiento.

No sé de qué me quejo porque he vivido esta Semana Santa a tope. He intentado ver todos los acontecimientos que he podido en diferido y en directo. Les aseguro que este año lo he disfrutado más que en toda mi vida. He sacado detalles de los que antes no me había percatado, he visto eventos que no había tenido la suerte de conocer. Vamos, que me he entregado por completo a la causa.

Empecé el Domingo de Ramos con la misa oficiada desde Roma. Después, la celebrada desde la Catedral de la Almudena en Madrid. Un pequeño descanso y a rememorar la procesión de La Borriquita y la de Los Estudiantes.

Esto solo fue un aperitivo.

El Jueves Santo comenzó mi particular non-stop:

Traslado del Cristo de Mena: No me conformé con ver la cutre transmisión en un canal público de TV en la que repusieron la del 2019, si no que en otra cadena me vi entero el traslado del 2018. Califico de cutre la primera porque en 2019 llovió en Málaga y el Cristo fue llevado por los legionarios apenas cinco minutos. Menos mal que en 2018 hizo un sol maravilloso y esa reposición mostró la ceremonia completa.

Misa desde el Vaticano: qué mal rollo ver a Francisco oficiando en una iglesia vacía. Los bancos que ocupan toda la basílica brillaban por su ausencia y apenas una docena de personas acompañaban al Santo Padre, guardando la distancia de seguridad.

Seguí haciendo zapping incansable y vi las repeticiones simultáneas de las procesiones del Divino Cautivo, María del Dulce Nombre, Jesús del Gran Poder, Macarena y Jesús el Pobre. Qué bonito y emocionante el encuentro de Jesús con su Madre en la puerta de la iglesia de San Pedro el Viejo. Y qué extraño se me hacía ver las calles atestadas de personas disfrutando de las procesiones. Qué ganas de volver a caminar por ellas (por las calles, no por las persona, entiéndase). Por último, tocó ver La Pasión de Elche

Y hablando de buenas gentes que no quieren dejar de celebrar esta peculiar Semana Santa, por favor, no me digan que nos les resultaron entrañables esos coches teledirigidos que se pasearon por la localidad de Lebrija (Sevilla) imitando los pasos que debían procesionar ese día:




Viernes Santo: he de confesar que ya no podía con mi alma la noche del Jueves y no fui capaz de empezar a ver la maravillosa Madrugá de Sevilla. No pasa nada. Cuando le levanté me enganché al final de la celebración y me lo pasé de lo lindo viendo las horas finales.

Por la tarde no podía dejar de ver los Santos Oficios en el Vaticano y por supuesto mi highlight de estos días: el Via Crucis. No se lo voy a negar, alguna lagrimita he soltado este año al verlo. No solo me llenó de congoja el ver esa Plaza de San Pedro vacía. La "temática" que había escogido este año el Papa era para echarse a llorar: desde que comenzó su papado, Francisco visita una cárcel cercana a Roma en Semana Santa. Pero esta vez debió echar mano de un dicho de otra religión por aquello de "si **** no va a la montaña, la montaña irá a ****" (perdonen los asteriscos, es por evitar "visitas" del algoritmo). Total, que en el Via Crucis las meditaciones de las estaciones las habían escrito convictos, víctimas de delitos y personal que trabaja con presos. Todos los testimonios ponían los pelos de punta. El cambio de recorrido por hacerse en la Plaza en lugar de en el Coliseo creo que estuvo bien resuelto, fue de una elegancia sobria. En cualquier caso, un Via Crucis más triste de lo que es ya de por sí.

Debe ser que aún todo esto me sabía a poco y después me enganché a la retransmisión de una Semana Santa en Valladolid de hace unos años.

Sábado Santo: Las fuerzas me iban fallando, pero había que hacer un último esfuerzo. Así que cargué mis venas de café y té para darlo todo viendo la Vigilia Pascual desde el Vaticano primero y la de la Catedral de Toledo después.

La falta de acontecimientos religiosos por la tarde me llevó a hacer una reflexión de la que les hago partícipes porque necesito respuestas: ¿por qué en Semana Santa se emiten títulos como "Los diez mandamientos", "Rey David", "Sodoma y Gomorra"...? ¡Si Jesús no aparece en ellos ni por asomo! ¡Por amor de Dios si han echado hasta los "Gremlins"! ¡Un clásico de Navidad! Intolerable.
(Otra divagación de confinamiento).

Y así nos hemos plantado a unos minutos del grand finale: la bendición Urbe et Orbi desde el Vaticano en el Domingo de Resurrección. Con ello finalizará esta Semana Santa 2020. No quiero finalizar este post sin expresar mi cariño y ánimo a todas las personas que se han quedado sin vivir en directo sus ritos y procesiones y dar las gracias a todas las personas que me han mandado mensajes, imágenes, noticias, enlaces... para que no me perdiera nada.

Con uno de estos enlaces recibidos quiero terminar mi relato por todo lo alto: el "Oh Jerusalem" interpretado por la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Zamora:




Bendiciones. 


domingo, 5 de abril de 2020

La Semana Santa sin Semana Santa (preparativos)



Bueno, bueno, bueno... Qué angustia recorrió mis venas cuando se aproximaba esta Semana Santa y vi que una por una caían las celebraciones relacionadas con ella. Definitivamente este año se anularon  todas las manifestaciones que congregaran a más de una persona. Adiós Semana Santa tal y como la conocía hasta ahora. ¿Qué me quedo sin ver a mis legionarios alzando el Cristo de la Buena Muerte? No way!

Qué congoja. Qué desasosiego. Pensar que no voy a gozar de mis horas y horas y horas de procesiones retransmitidas por la tele. Misas, bendiciones (buenas noches), documentales sobre las celebraciones en estas festividades en las distintas ciudades y pueblos de España y around the world. No podía parar de pensar en esos costaleros, hermanos mayores, mayordomos, cofrades, camareras, vestidores... de las cofradías. Todo el año esperando estas fechas y todas sus ilusiones al traste por un bicho que no podemos ver más que con un microscopio electrónico. Me pongo en su lugar y pienso en cómo me sentiría si se anulara la Navidad por el mismo motivo (por favor que se solucione esto antes porque si no... Es que no quiero ni pensarlo). Empatía y solidaridad total con todos ellos.

Lo sé, lo sé... Estas celebraciones son un sentimiento íntimo ligado a las creencias de cada persona. No hace falta sacar el palio de turno para sentir la muerte y resurrección de Cristo. Pero los ritos son una parte esencial de cualquier religión, digo yo, y hay mucha gente esperando estas fechas para venerar de forma especial a su Virgen o Cristo favorito.

Pero una luz de esperanza (como la de Triana) se atisbó en el horizonte cuando escuché que en una cadena pública iban a echar las procesiones ¡del 2018! ¡Bravo! ¡Eso es en lo que quiero que se empleen mis impuestos, sí señor! Como en 2019 llovió lo que no está escrito en casi todo el territorio patrio y no salió ni media procesión y la que salió dio una vuelta a la manzana y de nuevo a la iglesia, pues echan mano del año anterior que gracias a la benévola climatología quedó la cuestión más lucida.

Porque bien mirado... si las procesiones son las mismas y hacen siempre del mismo recorrido... Comprendo que para los implicados en su organización y desarrollo y para los devotos que desean ver el paso, o incluso cantarle, cada año es una emoción nueva pero para una espectadora aficionada como yo...

Pero... además de ser las procesiones enlatadas la luz al final del túnel, unos buenos amigos me recomendaron la solución definitiva a mis cuitas, el paño en el que enjuagar mis lágrimas, la epifanía de la realidad última, la plataforma total: Ni Netflix, ni Amazon, ni Movistar ni leches: Neflicofrades.

Esta maravillosa web es un servicio a la carta de vídeos cofrades. Magnífico el trabajo de recopilación realizado por sus creadores. Puedes acceder a las mejores escenas grabadas en Semana Santa desde 1992. Su esfuerzo lleva limpiar las cintas recopiladas y ofrecerlas en una calidad óptima. ¡Ojo! Que hasta puedes regalar suscripciones semestrales y anuales a través de sus tarjetas regalo. ¡Magnífico! ¡Familia y amigos, no digo nada, pero tomad nota para mi santo y cumpleaños! ¡Ya no hay esa odiosa excusa de "no sé qué regalarte"! ¿No me creen? Pues ahí les dejo el enlace: https://neflicofrades.es/inicio/.

En fin... que afronto el comienzo de la extrañísima Semana Santa 2020 con cierta ilusión de normalidad. Les dejo por ahora, voy a ver qué se han inventado o de qué han echado mano en la tele para retransmitir no sé el qué del Domingo de Ramos. ¡Qué emoción!

La semana que viene más.
No dejen de preparar torrijas y el potaje de turno.

sábado, 4 de abril de 2020

¡A la rica receta! Fideos de arroz con col y setas



¡Qué fácil y rico plato apto para veganos! En estos días en los que a todo el mundo (afortunadamente) le ha dado por ponerse a cocinar, esta receta es una buena forma de practicar y hacer un manjar que reconforta y alimenta. ¿Qué contiene y cómo se prepara? Veamos:

  • Ingredientes:
- Fideos de arroz
- Col
- Setas (al menos de tres tipos)
- Cebolla
- Ajo
- Vino tinto o jerez
- Salsa de soja
- Aceite de oliva virgen extra
- Semillas de sésamo (optativas)

  • Preparación:
- Picar el ajo y la cebolla y rehogar en un poco de aceite hasta que la cebolla esté transparente.
- Colocar los fideos en un recipiente y verter agua hirviendo hasta que los cubra. Esperar 10 minutos.
- Rehogar las setas.
- Cortar la col en juliana y añadir a las setas. Cocinar hasta que esté blanda.
- Una vez pasados los 10 minutos, escurrir los fideos y añadir al guiso.
- Añadir el vino (o el jerez) y la salsa de soja al gusto y cocinar revolviendo sin parar durante 5 minutos.
- Servir. Como sugerencia de presentación se pueden espolvorear por encima semillas de sésamo previamente tostadas en una sartén. Es un magnífico plus.


¡Buen apetito!


domingo, 15 de marzo de 2020

Dos hombres solos



En estos primeros días de confinamiento he echado mano de dos discos con un título y espíritu común: "A man alone" de Frank Sinatra y "Un hombre solo" de Julio Iglesias. ¿Qué tienen en común estos dos magníficos álbumes aparte del título? ¿"Quién" fue antes, el huevo o la gallina? Analicémoslo:

Ambos reflejan el estado de ánimo de los intérpretes cuando lo grabaron. Ricos, famosos, en lo alto de sus carreras, en un estado de madurez envidiable y sin embargo... Parafraseando a la gran Martirio: "No tenían ganas de ná... Estaban malos de acostarse".

Frank Sinatra acababa de divorciarse de Mia Farrow, estaba hartito de entretener a la gente y que nadie le entretuviera a él... Sufría el hastío de la gran estrella que un minuto está siendo aclamado por multitudes y al siguiente está más solo que la una en la habitación de un hotel, por mucha suite de lujo que sea. Julio también estaba depre casi por los mismos motivos (excepto que él no se había divorciado de la Farrow, claro). A su malestar creo que recordar que se unió que le habían hecho un cristo en la cara en una operación de estética que tuvo que arreglar con unas cuantas operaciones más.

¡Y esas portadas! Fiel reflejo de cómo se sentían. La de La Voz en penumbra, se le ve tan poco y mal como al Coronel Kurtz en la mítica escena final de "Apocalipsis now". Y nuestro Julio cabizbajo, tristón, como pasando de la cámara o que le importa todo tres narices.

Hasta ahí las similitudes. Vayamos ahora a las diferencias, que son lo que más me gusta:

"A Man Alone: The Words and Music of McKuen" (1969)


A ti lo que te hace falta es una noche
de farra con el Rat Pack

Ese es el título completo del álbum. Este trabajo se lo compuso enterito el gran olvidado de los crooners, el gran poeta estadounidense Rod Mckuen. Permítanme que les dé un apunte sobre este caballero: fue el que tradujo al inglés las letras de Jacques Brel y este hecho, sumado a un innegable talento para narrar las penas humanas, fue lo que decidió a Sinatra a pedirle que le escribiera las canciones de este trabajo.

En la parte técnica también se rodeó de los mejores: Don Costa en los arreglos y Sonny Burke (líder de una Big Band y colaborador habitual de Ella Fitzgerald por nombrar un ejemplo) en la producción. ¿Qué podía salir mal? Pues excepto el disco, todo. Fue mal recibido por crítica y público por triste, soso y bajoneras. ¡Qué falta de criterio y sensibilidad en el vulgo! ¡Fue echar flores a los cerdos! Por favor, juzguen por ustedes mismos. Escúchenlo. Destila buen gusto y estilo por todas partes. Venga, un ejemplito (ese Frankie en casa con su jersey "casual", su "cigar"... Seguro que olía a Varon Dandy y a escondidas se metió un copazo de Soberano):




¡Ay! Y no quiero dejar de comentar cómo comienza la canción homónima del disco, en contraste con lo que veremos después en el trabajo de Julio. "A man alone" empezaba así:

"En mí ves un hombre solo
atrapado por la rutina de estar por su cuenta
un hombre que escucha el temblor de los árboles 
con un melancólico alivio".

Poesía pura.


"Un hombre solo" (1987)

¿Julio solo? Raro, raro, raro

Casi dos décadas más tarde Julio estaba tan hasta las narices de su existencia como su amigo Frank. ¿A quién recurrió el gran Julito para expresar sus penas? Al grandísimo compositor Manuel Alejandro. El gaditano autor de maravillas como "Yo soy aquel", "Detenedla ya", "Dueño de nada", "Qué sabe nadie", "Soy rebelde", "En carne viva", "Como yo te amo", "Señora", "Se nos rompió el amor" o "A que no te vas" (empiezo a nombrar sus éxitos y es un no parar) se lució en un fantástico álbum hecho a medida del mito. El disco fue grabado entre Parquelagos (estudio de grabación sito en Galapagar, pueblo cercano a Madrid), Los Ángeles y Miami.

Muy al contrario que "A man alone" este trabajo fue un exitazo de crítica y ventas y hasta ganó un Grammy en 1988. "Mandahué" como diría el gran Alfonso Arús. Que nos gusta a los latinos ver cómo sufren los ricos y poderosos. 

Y ahora la parte que más me gusta. Si en la reseña anterior hemos visto a un Sinatra intimista, poético... en el comienzo de su disco, atención como empieza, y como se las gasta Julio, en el temazo que abre el suyo, "Lo mejor de tu vida":

"Fuiste mía
solo mía
mía mía
cuando tu piel era fresca
como la hierba mojada.

Fuiste mía
mía mía cuando tu boca y tus ojos
de juventud rebosaban".

Ummmmm bueno, son dos formas igual de válidas de afrontar la soledad ¿no?

Bromas aparte, no puedo dejar de destacar la canción que cierra "Un hombre solo": "El mar que llevo dentro". Una balada de apenas dos minutos en la que Manuel Alejandro se sale con una composición solo con voz y piano y una breve letra que describe la nostalgia a la perfección:

"Mis recuerdos van conmigo
cuando quiero y sin querer,
que no piensen que me olvido
de mi tierra alguna vez.

Y es el mar que llevo dentro,
aquel mar de mi niñez 
que hoy aún me está doliendo 
como duele lo que quieres 
y no lo puedes tener".

Así sí, Julio, así sí.

Por favor, gocen de este precioso tema, pañuelos en mano porque a poca sensibilidad que tengan se van a emocionar, en un "en vivo" con nuestra estrella más internacional y el gran Manuel Alejandro al piano:




Busquen y disfruten estos dos discazos. En tiempos de quedarse en casa acompañan mucho. Y cuando se pueda salir, también.

Por cierto, ¿cuál me gusta más? Empate técnico.



sábado, 7 de marzo de 2020

Favoritos febrero 2020





¡Y otro mes que ha caído! Nos hemos plantado en marzo y hay que hacer balance de lo que ha dado de sí el pasado febrero:

- Mejor libro:  "Follones, amoríos, sinrazones, enredos, trapicheos y otros tejemanejes del siglo XIX" David Botello (2019)

Qué regalo más majo de los Reyes ídem

¡Qué ganas tenía de leer este libro! Siento que tengo un déficit importante en mis conocimientos histórico-geográficos en general y esta obra me ha venido de perlas para empezar repasando la vida y milagros de la España del siglo XIX.

Con este explicativo título David Botello (ser polifacético: guionista, presentador, creador de contenidos... y  para mí sobre todo un extraordinario divulgador de Historia) con su estilo habitual, didáctico a la par que entretenidísimo, da un magnífico repaso a ese convulso siglo en España. 

Carlos III y Carlos IV, María Luisa y Godoy, Fernando VI, Pepe Botella, Riego, Sagasta y Cánovas, regentes varios... Personajes de la escena política del momento que plantaron las semillas de nuestra lamentable situación actual retratados con maestría junto con científicos y literatos de la talla de Francisco Javier Balmis, Emilia Pardo Bazán, Mariano José de Larra, Patricio de la Escosura, Gaudí o Isaac Peral.

Todos los acontecimientos acaecidos están enmarcados dentro del contexto de la situación política europea y no te pierdes en ningún momento, a diferencia de otros libros de historia en los que en la tercera página ya tienes que echar para atrás para enterarte de lo que estás leyendo. 

Lo que más me ha gustado del libro, además de la claridad de la exposición y la particular forma de relatar los hechos de Botello (¿"Larra el Jachondo"? ¿"Llega Mendizábal, desamorticéitor"?, ¿"El carpe diem de Emilia Pardo Bazán con Benito Pérez Galdós"?) es que no se limite a una simple enumeracion de fechas y acontecimientos históricos. El incluir información sobre arquitectos, ingenieros, escritores, pintores... da una visión global de la época, muy de agradecer dado que hay personajes que han sido relegados al olvido y que merecen esta referencia para reconocer su importancia en el desarrollo del país. 

¿Quién dijo que la historia era aburrida? Esta lectura debería ser obligatoria en las escuelas. Las nuevas generaciones deberían conocer el pasado para evitar repetir las barbaridades cometidas.

Si es que no aprendemos...


- Mejor película: "La Gaviota" Dir. Michael Mayer (2018)

Repartazo para pedazo de historia

Gozada de película. Adaptación fiel casi al 100% de la magnífica obra de teatro de Anton Chejov. Los diálogos han sido respetados como pocas veces en adaptaciones al cine. ¡Y ese reparto! Annette Bening recrea a la actriz-diva Irina Arkadina de manera impecable, Saoirse Ronan está totalmente creíble en el papel de la presuntamente inocente aspirante a actriz Nina Zarechnaya, Brian Dennehy vuelve a dar una lección de interpretación dando vida al hermano de la diva y Corey Stoll... qué voy a decir de él: está impecable, totalmente creíble y da una lección de interpretación en el papel del amante de Irina Arkadina, Boris Trigorin. Qué quieren, soy fan...

Una madre ególatra, un hermano hipocondríaco, un hijo pusilánime, una mosquita muerta que no es tal, un amante voluble, un maestro penurias y una damisela despechada son los protagonistas de esta trama decadente.

Véanla. No se arrepentirán. ¡Y lean la obra! Lo van a gozar si les gustan las historias intensas y pasionales.

No será la última vez que nombremos a Chejov en el día de hoy...

- Mejor canción: "Far" Coheed and Cambria

Una vez más Coheed and Cambria protagonistas de la sección musical de los favoritos.

Esta canción pertenece a su álbum "Year of the Black Rainbow" (2010). Una balada a medio tiempo, con una letra tremenda, como me gustan a mí, "copla style":

"Le doy la bienvenida a este dolor
que cae sobre mí.
¿Son tus ojos 
los que eligen no ver?

Todo lo que haría
si tan solo supieras que 
toda mi confianza 
fue puesta en ti..."

Venga, ¡a cantar!




- Mejor disco: "Penelope" Sarah Kirkland (2010)

Solo para paladares exquisitos

Rock de cámara, Art Rock... hasta clásica. Difícil catalogar este trabajo de la compositora Sara Kirkland. Esta maravilla de álbum está inspirado en "La Odisea" de Homero.

Con la ayuda de Ellen McLaughlin, creadora de las letras de las canciones, y la voz de Shara Worden (My Brightest Diamond), Kirkland concibió este trabajo como un "monodrama musico-teatral" con el siguiente argumento: un marido regresa a su hogar tras haberse marchado a la guerra 20 años atrás. Y vuelve con un grave daño cerebral. Ni él sabe quién es ni ella sabe en lo que se ha convertido su esposo. ¿Solución? La mujer empieza a leerle "La Odisea" con la que consigue recuperar la memoria de él y adentrarse en el trauma causado por la contienda. 

¿Dramático? Sí. ¿Merece la pena? No lo duden por un instante.
De muestra un botón:





- Personaje del mes: Antonio Amaya

No me vas a grabar más

Que estaba yo folclórica este mes pasado...

Qué descubrimiento. Antonio Amaya. Granadino criado en Jaén, artista de varietés en sus comienzos con Celia Gámez, coplero, amigo de Rafael Conde "El Titi", pionero de la escena gay en Sitges y primer varón español que posó en cueros para la revista Party. 

Le llamaban Colorines
Alcanzó la fama interpretando "Doce cascabeles" a las que siguieron "¡Ay, infanta Isabel!", "La reina Juana" y "Me gusta mi novia" (no creo) entre muchas otras.

Por favor gocen de esta aparición (nunca mejor dicho, véanlo y lo entenderán, minuto 0:56) del gran Antonio Amaya en el programa "La Copla" de Carlos Herrera. Él mismo nos explica lo de los "colorines": "¡¡¡Dónde hay coplas hay alegría!!!" ¡Qué picarón!




- Frase del mes: 

"Medvédenko: ¿A qué se debe que vista usted siempre de negro?
 Masha: Llevo luto por mi vida. Soy desgraciada."

Por favor no me digan que esta frase no es una auténtica definición de la filosofía de vida del personaje.

Si "Anna Karenina" tiene uno de los comienzos más memorables de la historia de la literatura, "La Gaviota" de Chejov no se queda atrás. Si se empieza un libro ya con esta frase, está claro meridiano que no estás ante una medianía insulsa que te va a dejar indiferente. Estoy convencida de que compartimos con el pueblo ruso cierta visión fatalista de la vida. Tal sentencia podía estar perfectamente en una obra de Lorca.

Insisto, léanla por favor si no lo han hecho ya.

- Mejor Experiencia: Exposición Clicks Playmobil

¡Los quiero todos!

¡Qué buen rato se pasó viendo esta exposición de estos encantadores muñequillos!

Recreaciones con miles, literalmente miles de Clicks, de la época victoriana, el lejano oeste, un centro comercial con todo lujo de detalles, la Guerra de la Independencia contra los franceses, Egipto, Roma, y una vitrina con una batalla mezcla de El Señor de los Anillos y Juego de Tronos. Además de otras representaciones más pequeñas pero igual de bien hechas del mundo de los piratas o la vida en una granja. Todos los visitantes nos quedamos admirados del trabajazo realizado para montar estas escenas.

Unas cuantas fotillos para ilustrar lo visto, en los que chicos y grandes disfrutamos a base de bien (gracias Patricia por el pedazo de reportaje fotográfico que te marcaste). Por cierto, un aliciente para fijarse más aún era que había un Click en ciertos escenarios que no pertenecía a la época. Como ejemplo...


¿Un egipcio en el Londres victoriano? ¿Lo encuentran?

¡Qué salao Goya!

Los hermanos romanos. No veo ningún baptisterio

¡Por Dios! ¿Cómo los
colocaron a todos?

¡Hasta los próximos favoritos!

sábado, 29 de febrero de 2020

Minimalismo gastronómico: puches



La foto no es bonita, lo sé. Lo que me importa de la imagen es la historia que hay detrás, que es lo que me hizo reflexionar:

La Noche de Difuntos del año pasado me encontré con una vecina que venía la mar de contenta tras comprar unos granos de anís. El motivo de su alegría era que iba a preparar con ellos puches. Al preguntarle por tal comida me comentó que se trataba de unas gachas dulces que tradicionalmente comía en esas fechas durante su niñez (en plena posguerra) y que le traían buenos recuerdos. El "buen recuerdo" venía de que, si podían hacer gachas era porque ese otoño tenían harina, uno de los ingredientes principales de la receta. El resto eran aceite, pan y el citado anís. Era auténtica cocina de supervivencia, se aprovechaba lo que había en el momento para alimentarse. Buscando posteriormente el origen de las puches me enteré de que en tiempos de los romanos era la comida de los soldados más pobres. Y por cierto el nombre viene precisamente del término latino pultes que significa gachas.

Y yo que estoy muy interesada en el minimalismo y en esto que se ha dado en llamar "comida real" pensé: ¿las puches serían hoy en día consideradas "real food"? Con esta filosófica pregunta empiezan unos devaneos mentales con un toque de humor y, lo reconozco, cinismo...

Parto de la idea general de que el "real food" es el minimalismo aplicado a la comida y la intención de impactar lo menos posible en el medio ambiente cuando hablamos de alimentación. Es un estilo de vida basado en comer comida real y evitar los ultraprocesados. Hasta ahí bien. Estoy totalmente de acuerdo con evitar las porquerías prefabricadas con las que nos llevan bombardeando desde hace años, envasadas en una cuantas capas de plástico (¡encima!) y a rebosar de cualquier cosa menos nutrientes. Estoy convencida que esto de haber dejado de cocinar y comprar presunta comida con un aspecto más que sospechoso, meterlo en el microondas y "p´a dentro", es el causante directo de la plaga de la obesidad en nuestra sociedad (junto con el sedentarismo) y de las alergias cada vez más raras que muchos padecemos.

Pues venga, me voy a hacer del "real food" ese. Y ahora vienen mis cuitas y zozobras...

Para empezar, si algo impacta en el medio ambiente es que los alimentos tengan que venir de sabe dios dónde en medios de transporte con la carga de contaminación que esto conlleva. Voy a comprar pues productos de proximidad. ¿Pero con cuánta proximidad? ¿10 kms? ¿50? ¿200? Si analizo lo que como al día, voy a tener que variar este límite porque puede que las huertas en las que estén los vegetales que quiera comer no estén tan cerca como las granjas de donde venga la carne y ni te cuento de donde pueda llegar el pescado contando con lo lejos que me queda un mar o un río. Bueno, ale, con que sean del país creo que me apañaré, aunque un poco de gasolina sí que se va a gastar en traerlo. Y lo de comer alimentos de temporada... Aún recuerdo cuando solo había naranjas en invierno, por nombrar un ejemplo de una fruta que ahora tenemos todo el año. Pues nada, voy a revisar ese libro maravilloso de "cocina con alimentos de temporada" que me regalaron mis hermanas para asegurarme de qué se cría según la estación del año. Vaya tela... con gran desazón la experiencia me ha demostrado que el comprar frutas y verduras de temporada me sale por un pico porque, dado que solo se cultivan en ese momento, hay que sacarles el máximo partido. Y como venga la cosecha mal dada ni te cuento. Vamos, que mi bolsillo no puede permitírselo y volvemos a la fruta de invernadero traída "allende los mares".

¿Pero cómo no se me había ocurrido antes? ¡Un huerto urbano! Esta es una buena solución. En la gran ciudad en la que vivo hay unos cuantos. Iniciativa loable pero desgraciadamente a la que también tengo alguna pega que objetar: quiero que mis verduras y frutas no se cultiven lejos y además que no lleven esos pesticidas y demás porquerías químicas que se les echa a las cosechas "convencionales" para comer más sano. Vale. Vamos a obviar el hecho de que gracias a esas "porquerías" evitamos plagas varias y hemos conseguido aumentar las producciones para dar de comer a la ingente masa de población humana. Tengo la alternativa de cultivar en un terrenito de la ciudad unas plantitas. Madre de Dios cuando miro al cielo... ¿A dónde van a parar las partículas que enguarran el aire que respiro cuando llueve? A mi huerto urbano. Así que ahora no solo las respiro sino que encima me las como. Y bajando la mirada... Me encuentro un suelo contaminado doblemente por ese agua de lluvia y por las filtraciones de todo el entramado urbano e industrial que rodea a mi "ecológico" huertecito. Mira, vamos a dejarlo... Vuelve a la frutería del barrio de toda la vida...

Sigo inasequible al desaliento buscando cómo mejorar mi salud y no fastidiar a mi entorno y con gran desazón encuentro que el entorno me quiere fastidiar a mí. Es un decir, porque ni la lechuga tiene la culpa de estar cargada de plomo ni el pescado, especialmente el azul, de mercurio. Y esto por poner un par de típicos ejemplos de venenos que nos entran en el cuerpo muchas veces sin sospecharlo siquiera. Osea, que tan malo es ser omnívoro como vegano. Estamos apañados.

Mi última esperanza es volver la mirada a los orígenes: las abuelas. Este concepto lo uso como metáfora para pensar en lo que se comía antes, volviendo al principio de estas reflexiones, lo que aprovechaba la gente para comer. Y tampoco lo harían tan mal cuando, a pesar de haber pasado alguna que otra guerra, los abuelos han llegado a alcanzar edades muy respetables, en muchos casos en un estado de salud y lucidez envidiables, que no tienen muchos jóvenes de hoy en día, y sacando adelante una tropa con el triple o más de hijos de los que se tienen ahora.

¿Y es que acaso un bocadillo de chorizo hecho con un pan de calidad y un chorizo casero no era más real que un bollo industrial? (Por favor no me hablen de la dichosa masa madre, esa tomadura de pelo "marketiniana" que en la mayoría de los casos no ha visto el pan ni en pintura). ¿La paella, la fabada... no son "comidas reales"? Que sí, que ya sé que hacer ahora cualquiera de estos platos, a no ser que vivas en las regiones de origen, pueden suponer adquirir las materias primas de lugares lejanos, con su transporte y envoltorios incluidos pero, ¿la receta en sí? ¿Es quizá más real un gazpacho que un potaje de Cuaresma? Y que no me hablen de productos "ecológicos" ni "light"... que son la misma porquería que los ultraprocesados (cambian unos compuestos por otros peores aún) por el doble de precio.

En fin, que yo sigo buscando la mejor fórmula para alimentarme correctamente y además no saturar el contenedor amarillo. De verdad que detrás de este cinismo mío hay una buena voluntad...

Una vez dicho todo esto me van a permitir que siga con mis divagaciones degustando la riquísima sopa castellana que tengo delante.

Esto es comida real, a mí que no me líen.





domingo, 16 de febrero de 2020

El alfa del minimalismo: "Mi adorado Juan" de Miguel Mihura



Jamás pensé que uno de mis dramaturgos favoritos escribiera la que, hasta ahora, es la obra más antigua que he leído donde se aborda el tema del minimalismo, aunque sea de forma indirecta: "Mi adorado Juan".

La historia gira alrededor de la figura de Juan, un médico apenas entrado en la treintena que ejerció su profesión hasta que ahorró lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas sin trabajar hasta los 80 años, pues hasta esa edad pensaba vivir.

¿Y a qué dedica su tiempo este aún joven galeno? Pues a la noble causa de hacer favores. Enemigo de madrugar, Juan acude todas las tardes a su despacho prestado, donde recibe a sus vecinos y amigos para ayudarles: intercede, media en conflictos o pone en contacto a personas que pueden echarse un cable mutuamente. 

Todo el mundo quiere a Juan.

La trama realmente comienza cuando la hija de un investigador se enamora de Juan y le propone matrimonio. Esto genera gran zozobra en el protagonista. Básicamente le trastoca todo su plan de vida. Dispuesto a no cambiar un ápice su objetivo vital, al compartir sus ahorros con otra persona, la duración de los mismos se reduce 30 años. En la obra no se contempla que ella trabaje para que aporte sus ingresos al matrimonio.

No desvelo nada más sobre el argumento primero para que se animen a leer la obra que merece absolutamente la pena y lo segundo porque lo que me fascinó realmente es que el protagonista es un minimalista sin proponérselo. Vive tan feliz con lo imprescindible, sin plancha, nevera o vajilla. La colada y la plancha se la hace una vecina a la que en su día sacó de un apuro. Come en la taberna de unos amigos por un módico precio. Los muebles en la casa son los imprescindibles: una silla, un sillón, una cómoda y una cama. Y aún con esta parquedad de medios Juan no solo es feliz, sino que contagia su entusiasmo a los demás.

Sin ataduras a bienes materiales y con las necesidades básicas cubiertas, este personaje me pareció un pionero de la actual corriente minimalista. Sin esa dependencia de lo material, se permite dedicarse a lo que realmente le importa: ayudar a los demás. La falta de propiedades no le impide llevar una vida plena. Muy al contrario, le permite y le da una libertad que no sería posible si estuviera preocupado de mantener, aumentar o estar pendiente de sus bienes. 

Reconozco que no podría vivir con la austeridad de Juan, pero el personaje me resultó inspirador para acometer los planes "minimalistas" previstos para este año. Y sobre todo me encantó esa alegría y buen rollo que transmite a través de la cadena de favores que va generando, contagiosa entre todos los que le rodean.

Mi adorado Mihura

Lean esta obra o cualquiera de las magníficas piezas de Mihura. Disfrutarán de las tramas loquísimas que lo hacen el verdadero padre del "teatro del absurdo" (lo siento Ionesco, el madrileño te gana por goleada).

Curiosamente, Mihura creó esta historia como un guión cinematográfico en 1950. La película "Mi adorado Juan" fue dirigida por su hermano Jerónimo Mihura y  protagonizada por Conchita Montes y Conrado San Martín. Jerónimo animó a Miguel a adaptarla al teatro porque vio todo el potencial que la trama tenía. Como homenaje a alguno de mis actores favoritos, diré que en la obra estrenada en 1956 (un exitazo) los protagonistas eran Alberto Closas, Rafael Alonso, Mari Carmen Díaz de Mendoza y Laly Soldevila.


Yo también adoro a Juan

sábado, 1 de febrero de 2020

Favoritos enero 2020


¡Qué emoción! ¡Los primeros favoritos de este año recién comenzado! Y la verdad es que 2020 ha empezado con muy buen pie y hay ya hasta algún candidato para ser el mejor del año en su categoría. Por cierto, este mes estreno "Mejor Experiencia", que espero se consolide como categoría fija.

¡Comenzamos!


- Mejor libro: "Los asquerosos" Santiago Lorenzo (2018)

A tope con el minimalismo

La verdad es que me da un poco de miedo esto de que ya en enero haya leído "el libro del año". Me he propuesto leer bastante a lo largo de estos 12 meses y pensar que ya he gozado de esta obra maestra da vértigo.

El argumento del libro es la excusa perfecta para poner encima de la mesa el tema de ¿qué necesito realmente para vivir? Todo comienza cuando el sobrino del narrador acuchilla a un policía antidisturbios que quería agredirle. El miedo a lo que pueda sucederle, cuando en realidad el "ataque" al policía es un acto de pura autodefensa, le hace huir a una aldea abandonada. Entre los libros Austral, la compra mensual que le manda su tío y  la vegetación de la zona sobrevive cada vez mejor. Hasta que se da cuenta de que cuanto menos tiene, menos necesita.

Por favor, no piensen por un momento que esto es un manifiesto estilo "Greta", ya me entienden... Es una reflexión bien hecha entre otras cuestiones sobre el consumismo, la soledad (el libro tiene un toque misantrópico que me encanta, véase el título sin ir más lejos) o el ruido que nos tortura en las grandes ciudades. Una crítica anti-sistema bien argumentada a través de las peripecias del protagonista que alcanza su máximo esplendor cuando a esa aldea, metáfora de la España vacía, llegan "vecinos".

No sólo ruego encarecidamente que lean este libro que ha sido un auténtico éxito (merecidísimo), si no que vean la película del escritor, guionista, director y productor cinematográfico Santiago Lorenzo "Mamá es boba". Él trató en esta cinta de 1999 el acoso escolar a través de un chaval palentino cuando este tema era aún obviado por los medios y la sociedad en general. 


- Mejor película: "¿Podrás perdonarme algún día? Marielle Heller (2018)

Pedazo de actores

Ya sabía yo que Melissa McCarthy es una pedazo de actriz. Pero es complicado que la crítica o las academias de cine reconozcan la labor de un actor cómico. Me da igual, soy de los que opinan que es mucho más difícil hacer reír que llorar y esta gamberra se ganó mi corazón cuando la vi defecar en el lavabo (sí, en el lavabo, no en el inodoro) de una boutique de trajes de novia de alto standing ataviada con su traje de dama de honor en "La boda de mi mejor amiga". Un apretón antológico.

Si quedaba alguna duda del talento interpretativo de Melissa, pues ala, una historia seria melodramática como es "¿Podrás perdonarme algún día?". Basada en hechos reales, relata las peripecias de Lee Israel, una respetada biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y celebridades fallecidas para poder sobrevivir. 

Hay que destacar la magnífica interpretación de Richard E. Grant (como siempre) en la piel de Jack Hock, el presunto mejor amigo de Lee Israel, que la lía más que ayudarla. Homosexual, borracho, cocainómano, camello entrado ya en la tercera edad... El compañero perfecto para las andanzas de la escritora, que completa este espléndido relato sobre la soledad, el alcoholismo y la desesperación. Circunstancias que pueden llevar a una persona brillante a convertirse en una delincuente para ganarse la vida.

Melissa rules!!!


- Mejor canción: "Bendy and the ink machine" Dagames 

Perfecta para empezar la mañana a tope de energía, darte un paseo a buen ritmo, bailar como un poseso o correr. Esta loca tonadilla pertenece a "Bendy and the Ink Machine", un videojuego de terror lanzado en 2017. 

La historia por lo visto (no lo he jugado) va de que Henry Stein, un animador jubilado que regresa a su antiguo estudio de animación tras recibir una invitación de su antiguo empleador, descubre una terrorífica pesadilla de dibujos animados traídos a la vida gracias a una máquina de tinta. 

Muchas gracias Patricia por este descubrimiento (¿candidata a canción del año?).




- Frase del mes: "Yo tocaba el tambor en el Santo Entierro" (Pedro de Dios Barceló de Guadalupe Plata)

Esta frase no tendría la menor relevancia si no fuera porque no habla un cofrade cualquiera sino Pedro de Dios Barceló, uno de los componentes de la gran banda de blues jienense, Guadalupe Plata. Helo aquí:

El de la izquierda

Pues muy bien Pedro. La tradición no está reñida con el rock bien hecho de tu banda. ¿Acaso el blues no es tradicional?


- Personaje del mes: Baby Yoda


Me lo quedo

Otro candidato a favorito del año. No creo que tenga mucho más que decir sobre el personajillo que nos ha robado el corazón a todos. Era totalmente escéptica sobre "The Mandalorian" dado que, desde "El retorno del Jedi" (que no era como para tirar cohetes) no me ha gustado ni una de las pelis posteriores de la saga "Star Wars" y de la última trilogía apenas si aguanté la primera. Pero oye, la serie es técnicamente impecable, la historia es muy entretenida y te engancha desde el primer capítulo y la presencia de Pedro Pascal, Gina Carano, Carl Weathers (¡ese Apollo Creed!), Taika Waititi o Giancarlo Esposito (¡Los pollos hermanos!) entre otros muchos ilustres es un plus.

Gracias de nuevo P.


- Imagen del mes: Concierto de Año Nuevo Viena 


Bravo Maestro
Cómo no comentar el Concierto de Año Nuevo en Viena. No me lo puedo perder aunque haya dormido tres horas y aún se esté realizando la digestión de la cena de la noche anterior. Y cuando echaban gratis en la tele los saltos de esquí era una experiencia aún mejor.

Este año el director ha sido el letón Andris Nelsons, joven para lo que se estila en estos lares de la música clásica, 41 años, pero sobradamente preparado y reconocido con múltiples galardones. ¡Qué entusiasmo al dirigir!

Por cierto, este año ha sido la primera vez que un español coreografía el ballet que acompaña el espectáculo. José Carlos Martínez, exdirector de la Compañía Nacional de Danza,  ha innovado incorporando a Beethoven en una especie de musical con aires de los años 50. ¡Bravo por él!


- Momento tv del mes: Christopher gritando "¡¡¡Estefaníaaaaaa!!!"

Lo siento. Mira que he intentado evitar que una desgracia ajena fuera el vídeo del mes pero es que el público lo pide. 

Para situar brevemente la acción, digamos que pertenece al reality "La isla de las tentaciones": Unas parejas de novios son llevados a una isla paradisíaca y separados al llegar. Los novios conviven en una pedazo de villa con una jaquetonas que tienen que tentarles para que dejen a sus novias y a las novias les hacen otro tanto con una serie de mozos ciclados. 

El único concursante (¿concursantes? ¿pero cuál es el premio? ¿qué te pongan los menos cuernos posibles? "Mí no entender") que se ha creído la historia, dado que es el que no tiene pasado televisivo, es un tal Christopher (teleoperador de profesión) cuya novia no ha tenido el menor reparo en liarse a fondo con uno de los cachitas de la otra casa. Y esta fue su reacción...




Tan viral se ha vuelto este alarido que ya hay un reto en las redes sociales (¿cómo no?): el "Christopher challenge". Prueben a gritar ¡¡¡¡Estefaníaaaaaaaaaa!!!! 
Desahoga mucho.


- Experiencia del mes: "33 El Musical"

Bendiciones buenas noches

Queda inaugurada esta sección con el momentazo vivido como espectadora de "33 El Musical". Una vez más el escepticismo se ha tornado entusiasmo. No me importa reconocer que fui a ver la obra con ciertas reservas. Entre que la interpretación de "El huerto de Getsemaní" de Camilo Sesto no lo ha superado nadie y que eso de "otra vez la vida de Cristo" me daba pereza (¿Jesus influencer? lo que me faltaba), pues allí que fui esperando al menos no aburrirme. Oiga, y lo que lo gocé. Magníficos actores/cantantes/bailarines que lo dan todo durante dos horas, muy buena puesta en escena y grandes músicos en la orquesta, hacen que "33" te emocione y haga olvidar que te están relatando de nuevo la historia más contada.

Gracias Marina por la foto.

Y hasta aquí los favoritos de enero, deseando vivir febrero y saber lo que depara.
¡¡¡Estefaníaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!